Jessica Lange tenía 27 años cuando viajó a Los Ángeles para realizar una prueba de cámara que cambiaría el rumbo de su vida. Casi cinco décadas después, la actriz recordó que su llegada al cine estuvo lejos de ser un proyecto cuidadosamente planeado

En ese momento, Lange acababa de regresar de París, donde había trabajado como modelo. De vuelta en Nueva York, evaluaba estudiar actuación cuando una agencia de modelos la contactó con una propuesta inesperada

Una prueba para protagonizar King Kong

El productor italiano Dino De Laurentiis buscaba una actriz desconocida para la nueva versión de King Kong, el clásico de 1933. La invitación consistía en viajar a Los Ángeles para hacer una prueba de cámara

Lange aceptó sin darle demasiadas vueltas. Por entonces trabajaba como camarera y vivía en un quinto piso sin ascensor en West Village, por lo que el viaje le pareció una oportunidad que valía la pena intentar

Al llegar, fue trasladada a los estudios MGM, un lugar que admiraba desde su infancia por las películas que allí se habían producido. Sin embargo, el primer encuentro no salió como esperaba: quienes la vieron no quedaron convencidos de contratarla

Su representante en Nueva York insistió para que le dieran otra oportunidad. La hicieron regresar, grabaron una nueva prueba y finalmente Lange consiguió el papel de Dwan, la joven que acompaña a los protagonistas en la isla habitada por el gigantesco gorila

Un debut rodeado de expectativas

La película fue dirigida por John Guillermin y producida por De Laurentiis. Durante el rodaje, el productor llegó a decirle que podía convertirse en la próxima Marilyn Monroe

A pesar de la magnitud del proyecto, el estreno no derivó de inmediato en nuevas propuestas. Lange contó que, después de King Kong, pasó años sin recibir otra oferta laboral

La consolidación de una actriz reconocida

Con el tiempo, aquel comienzo irregular quedó como una anécdota dentro de una carrera marcada por personajes exigentes. En 1982 interpretó a Frances Farmer en Frances y obtuvo su primera nominación al Oscar

Tres años después volvió a competir por el premio de la Academia por su trabajo como la cantante Patsy Cline en Dulces sueños

En 2017 interpretó a Joan Crawford en la miniserie Feud, junto a Susan Sarandon. Ese papel le valió nominaciones al Emmy y al Globo de Oro