La sucesión de Dolly Parton quedó atravesada por un conflicto judicial que involucra a Bryan Seaver, su sobrino y antiguo responsable de seguridad. El hombre fue separado de sus funciones y enfrenta una orden de restricción temporal por presuntas amenazas, intimidaciones y reclamos económicos
Parton murió el 25 de agosto, a los 80 años. El 22 de septiembre, un tribunal aceptó el pedido presentado por los administradores de su patrimonio para impedir que Seaver se acerque a las oficinas de la artista en Nashville o interfiera en las actividades vinculadas con la herencia
Un enfrentamiento tras el despido
Seaver había trabajado durante más de dos décadas al frente de la seguridad de Parton y, por pedido de la cantante, fue quien comunicó su muerte. Poco después recibió una notificación en la que se le informó que tanto él como sus empresas quedaban desvinculados de manera inmediata de los negocios de la artista
La presentación judicial sostiene que, antes de su despido, habría utilizado su experiencia como contratista militar, su presunto acceso a armas y sus vínculos con el mundo de la violencia para presionar a personas relacionadas con la administración del patrimonio
En el expediente aparecen mensajes dirigidos a Donny Nozell, representante de Parton durante más de 20 años, y a una abogada vinculada con sus fideicomisos y su sucesión. Según la acusación, Seaver habló de venganza, armas, guerra y represalias, y en uno de los correos habría llegado a definirse como un asesino y como un traficante internacional de armas y mercenario
Uno de los mensajes, enviado el 3 de septiembre, también habría incluido una referencia a la venta de municiones y armas por 27 millones de dólares a la policía haitiana el día de la muerte de Parton
Temor dentro de la estructura empresarial
La denuncia fue presentada por She’s Alive, LLC, la compañía encargada de administrar los intereses comerciales de la cantante. El escrito afirma que varios empleados renunciaron o abandonaron sus puestos por temor a posibles represalias de Seaver y de personas armadas relacionadas con él
La empresa pidió que se le prohíba interferir en sus operaciones y reclamó una indemnización por daños compensatorios y punitivos. El monto, en caso de que el proceso avance, deberá establecerse durante el juicio
El caso también incluye una disputa por los intereses personales que Seaver conservaría dentro del fideicomiso de Parton. Aunque su relación laboral fue terminada, esos vínculos podrían mantenerlo relacionado con parte de las propiedades y actividades comerciales de la artista
La defensa de Bryan Seaver
Seaver niega que sus mensajes hayan constituido amenazas. Afirma que fueron sacados de contexto y que muchos fueron intercambiados durante conversaciones privadas marcadas por el duelo tras la muerte de Parton
También cuestionó su apartamiento como responsable de seguridad y sostuvo, junto con su equipo, que la decisión fue inesperada e inexplicable. Aseguró que todavía pretende cumplir con la voluntad de la cantante de proteger a su familia y acusó a sus adversarios de actuar de mala fe y buscar un beneficio económico
El control de una fortuna millonaria
La disputa se produce mientras comienza a definirse el futuro de una fortuna estimada en alrededor de 450 millones de dólares. El patrimonio de Parton no está compuesto únicamente por ingresos musicales: incluye propiedades, inversiones, derechos y emprendimientos vinculados con su nombre
Por ese motivo, la sucesión no solo determinará cómo se distribuye el dinero entre sus familiares. También deberá establecer quién controlará sus empresas, sus bienes y los derechos asociados con su legado
Parte de esas decisiones permanece bajo reserva. La resolución del conflicto entre Seaver, los administradores del patrimonio y los responsables de sus negocios podría definir durante los próximos meses quiénes tendrán acceso y autoridad sobre el imperio que dejó la cantante