Araceli y Agustín Matus llevan años dedicados a cuidar y difundir el legado de Mercedes Sosa. Desde la Fundación Mercedes Sosa y a través de distintas publicaciones, impulsan reediciones y materiales poco conocidos de la artista

Una carpeta azul y un archivo familiar

El proyecto más reciente de Araceli nació cuando Hugo Otero llegó a la fundación con una carpeta llena de cartas que la cantante le había enviado durante años. A partir de ese hallazgo, la nieta de Mercedes ordenó, leyó y editó la correspondencia para convertirla en un libro

La obra reúne textos escritos en su mayoría entre 1978 y 1983, en pleno exilio, aunque también incluye algunas cartas de los años noventa. En esas páginas aparece una Mercedes atravesada por la distancia, el trabajo constante y la soledad, aun en medio del reconocimiento público

Mostrar a la artista como persona

La decisión de publicar esas cartas no buscó invadir la intimidad de la cantante, sino correrse del retrato monumental que muchas veces la rodeó. El objetivo fue presentarla como una mujer real, con dudas, cansancio y emociones, no solo como una figura simbólica

En varias de esas notas, Mercedes escribe en bolsas de avión y las usa casi como un diario personal. Allí habla de su oficio, de las giras y también de su dificultad para escribir, algo que ella misma reconoce como una limitación que, sin embargo, le daba alivio en ese momento

El peso de 1978

El recorrido epistolar está atravesado por un año decisivo: 1978. En ese período murieron su segundo esposo, César "Pocho" Mazzitelli, y su guitarrista Pepete Bértiz. Además, fue detenida por la policía durante un recital en La Plata. Poco después dejó la Argentina con muy pocas pertenencias

Durante el exilio vivió entre Francia y España, mientras seguía viajando para cantar. Las cartas permiten ver esa etapa desde adentro: una agenda de escenarios y aeropuertos, pero también la carga emocional de estar lejos de casa y de su gente

Edición y decisiones compartidas

Araceli explicó que el trabajo de edición fue cuidadoso y que no quiso alterar la escritura original de su abuela. La tarea se concentró en facilitar la lectura sin borrar la voz de quien escribió esas páginas

También remarcó que la publicación fue una decisión familiar. Según contó, la responsabilidad sobre el nombre, la imagen y la voz de Mercedes sigue siendo una cuestión compartida entre los herederos

Un documental en paralelo

En paralelo al libro, Agustina Pérez Rial avanza con un documental centrado en la misma correspondencia y en fotos tomadas por la propia cantante. El proyecto se apoya en materiales de archivo, entrevistas, conciertos y apariciones televisivas para reconstruir esa etapa

La directora señaló que le interesó especialmente el cruce entre la figura pública y la intimidad que asoma en las cartas. También destacó la cantidad de imágenes de rutas, valijas y habitaciones de hotel, signos de una vida marcada por el movimiento permanente