Pamela Anderson conmovió al público en la gala amfAR de Venecia al repasar el momento en que supo que tenía hepatitis C y el miedo que atravesó después del diagnóstico. La actriz recibió el Premio al Coraje durante la velada benéfica y convirtió su discurso en uno de los momentos más fuertes de la noche
Durante su intervención, recordó que en 2001 le detectaron la enfermedad y que llegó a pensar que le quedaban apenas unos diez años de vida. También contó que sospechaba haber contraído el virus al compartir una aguja de tatuaje con su exmarido, Tommy Lee, a quien, según dijo, no se lo había revelado
El peso del diagnóstico
Anderson aseguró que la noticia alteró por completo sus decisiones y que su principal temor no era morir, sino lo que podía pasarles a sus hijos pequeños. A eso sumó el impacto emocional de la vergüenza y la culpa, una carga que, según explicó, arrastró durante años
Diez años más tarde apareció una cura para la infección y pudo acceder al tratamiento en una etapa temprana. En 2015 fue declarada libre del virus, aunque para costear la medicación tuvo que gastar todos sus ahorros
La actriz también vinculó esa experiencia con otras heridas de su vida, entre ellas el abuso sexual que sufrió en la infancia, y dijo que durante mucho tiempo se sintió marcada por esa historia
Con el tiempo, sostuvo, logró transformar ese recorrido en combustible para su etapa reciente en el cine. En los últimos años participó en producciones como La última gran actuación (2024), ¿Y dónde está el policía? (2025), Rosebush Pruning (2026) y Place to Be (2026), que estrenará esta semana en el Festival de Cine de Venecia
“Mi verdad se ha manifestado a través de mi trabajo”, resumió. Y cerró con una definición de sí misma: dijo que no se ve como una víctima, sino como una mujer fuerte y capaz
Elegancia sin maquillaje
Para recibir el premio, Anderson eligió un vestido naranja de satén, con falda larga, escote recto y breteles finos, acompañado por un chal del mismo tono
Fiel a una decisión estética que ya forma parte de su identidad pública, apareció sin maquillaje y con el pelo suelto en ondas suaves. Su elección volvió a poner en primer plano una imagen de naturalidad que la actriz viene reivindicando desde hace tiempo
En Venecia, esa apuesta convive con un look de gala sofisticado y refuerza una idea que Anderson sostiene desde hace años: el glamour también puede pasar por mostrarse sin artificios