Les contes d’Hoffmann, ópera en tres actos con prólogo y epílogo, se presenta en el Teatro Colón como una experiencia de gran despliegue visual y musical. La obra de Jacques Offenbach, con libreto en francés de Jules Barbier, cuenta con la participación de la Orquesta y el Coro Estables

La producción adquiere además un sentido especial por la intervención de Eugenio Zanetti, responsable de la dirección escénica, la escenografía, el vestuario y las imágenes. El artista cordobés se descompensó mientras preparaba la puesta y murió a los 79 años, cuando todavía se encontraba en plena actividad. La dirección escénica fue luego completada por el director musical

Zanetti había trabajado varias veces en el Colón, donde se recuerda especialmente su puesta de Don Carlo de 2015. También había abordado Los cuentos de Hoffmann en ese escenario menos de una década atrás. El estreno actual se convirtió así en un homenaje póstumo, reconocido tanto en el programa de mano como al cierre de la función

Una historia de amores imaginarios

La ópera nació a partir de una pieza teatral de Jules Barbier y Michel Carré que Offenbach conoció en París a mediados del siglo XIX. Tres décadas después, el compositor le propuso a Barbier transformarla en una obra lírica. El estreno tuvo lugar en 1881, en el Théâtre de l’Opéra-Comique de París

El protagonista es E.T.A. Hoffmann, escritor y artista multifacético convertido aquí en un poeta de ficción. Frente a sus amigos, recuerda tres fracasos amorosos protagonizados por mujeres muy diferentes, aunque vinculadas por su parecido con Stella, la cantante que representa su verdadero amor

Olympia es una muñeca mecánica presentada por su inventor como una hija. Antonia es una joven marcada por una enfermedad heredada de su madre, cuya pasión por el canto la conduce a la muerte. Giulietta, en cambio, es una mujer de reputación dudosa que engaña a Hoffmann para aprovecharse de sus deseos

Alrededor de estas figuras aparecen padres confundidos, hombres poderosos, médicos extravagantes y una Musa que durante buena parte de la obra adopta la identidad masculina de Nicklausse. Ese personaje funciona como alter ego, consejero y contrapeso racional de un Hoffmann dominado por sus impulsos

Una puesta convertida en protagonista

Lejos del realismo, Zanetti utiliza la fantasía del relato para construir paisajes imaginarios, mezclar épocas y reunir personajes fuera de su tiempo. El coro y los actores adquieren un fuerte protagonismo, mientras las escenografías giran e interactúan con los intérpretes en espacios que alternan lo fantasmagórico y lo bello

La producción despliega cientos de trajes, zapatos y recursos técnicos. También incorpora erotismo y falsos desnudos, dentro de una propuesta que convierte a la escenografía en una presencia central. Por momentos, la puesta parece ser un personaje más de esta versión de Los cuentos de Hoffmann

Aunque el argumento puede resultar ingenuo y los textos no siempre alcanzan la misma fuerza, la música de Offenbach sostiene la función con su inspiración, su riqueza orquestal y una sucesión de arias, dúos, tríos y grandes escenas corales. La duración, cercana a las cuatro horas con intervalos, no se vuelve tediosa gracias a la combinación entre la partitura y el trabajo escénico

Una función de alto nivel musical

La Orquesta y el Coro Estables ofrecen actuaciones destacadas bajo la conducción de Carlo Montanaro. El director toscano mantiene la tensión musical a lo largo de una partitura exigente y acompaña con precisión los distintos climas de la obra

Entre los solistas sobresalen el bajo Dmitry Ulyanov, quien interpreta a Lindorf, Coppélius, el doctor Mirable y Dapertutto; los tenores Santiago Martínez, Carlos Ullán y Gabriel Renaud; el barítono Alejandro Spies como Crespel; los bajos Emiliano Bulacios y Cristian De Marco, y la mezzosoprano María Luján Mirabelli

También se destacan las intérpretes de las amantes de Hoffmann: Mar Morán como Olympia, con un aria del primer acto particularmente notable; Jaquelina Livieri como Antonia y Stella, y María Costa-Jackson como Giulietta

Annalisa Stroppa compone una Musa/Nicklausse de gran atractivo vocal y expresivo. El mayor reconocimiento corresponde, sin embargo, al tenor francés Jean-François Borras, quien atraviesa las distintas etapas de la vida del protagonista y sostiene con solvencia el papel de E.T.A. Hoffmann

Valoración: muy bueno