Luis Vadalá ocupó un lugar central en la vida de Moria Casán. La relación duró una década, dejó una huella en su intimidad y también en sus proyectos más visibles, incluido el que luego quedó asociado a uno de los capítulos más recordados de la pareja
Ambos convivieron en la casa de ella en Parque Leloir, formaron una familia ensamblada con Sofía Gala Castiglione e Ingrid, hija del primer matrimonio de Vadalá, y además compartieron emprendimientos. El más conocido fue Playa Franka, la playa nudista de Mar Chiquita que ganó enorme notoriedad en los años 90, aunque nunca logró sostenerse económicamente
De un taller al centro de la escena
Se conocieron en 1990, cuando ella ya era una figura instalada del espectáculo y él trabajaba como mecánico. A los pocos meses se casaron en Miami y él pasó a moverse dentro del mundo mediático, primero como acompañante de la diva y después con algunas participaciones puntuales en producciones y programas
Con el tiempo, su vida cambió por completo. El vínculo con Moria le abrió puertas en la televisión y en los negocios, pero también lo dejó expuesto a quedar definido públicamente a través de esa relación
Playa Franka, furor y derrumbe
En 1993 comenzaron a gestionar la concesión de un balneario en Playa Dorada, partido de Mar Chiquita. La idea surgió de Moria, que buscaba impulsar un espacio donde las mujeres pudieran tomar sol en topless sin prejuicios. El proyecto se inauguró el 10 de enero de 1994 y pronto se volvió un fenómeno
Casán era la cara visible y la gran promotora. Vadalá se ocupaba de la parte administrativa y de los trámites. El gesto más recordado era el corte de corpiños que la conductora hacía a vedettes, modelos y turistas dispuestas a sumarse a la propuesta. Pero el éxito de público no se tradujo en rentabilidad
En 1997 un temporal dañó buena parte de la estructura y obligó a invertir otra vez en reconstrucción. Luego llegaron los problemas económicos y legales. El impulso inicial se apagó y el emprendimiento cerró definitivamente
La pelea que quedó en la memoria
Hacia fines de los 90 la relación ya estaba desgastada. Moria lo acusaba de infidelidad y la separación terminó de explotar en 2001, cuando ambos fueron invitados al programa de Susana Giménez. Allí hablaron de traiciones, reproches y también de consumo de drogas
Fue su último cruce público. Ya estaban separados, pero acudieron con abogados y habían firmado una autorización para hablar el uno del otro. El intercambio fue durísimo: ella lo acusó de llevar a otra mujer a la casa que había alquilado en Punta del Este y de haber manejado mal su patrimonio; él respondió que se había sentido solo y que había intentado cuidarla
De esa exposición nació además el tema del bozal legal. Casán recurrió a la Justicia para impedir que Vadalá siguiera hablando de ella, una pelea que se extendió durante años
Después de la separación
Con el tiempo, Vadalá contó que haber sido identificado durante años como la pareja de Moria condicionó su vida privada y sus proyectos. Más tarde formó una familia con Noelia, maquilladora de La noche de Moria, y tuvo un hijo, Ramiro
En 2014 dijo que buscaba sostener a su familia y salir adelante con trabajo propio. También señaló que el juicio con Casán seguía abierto y que el conflicto ya llevaba más de una década
Después probó suerte con distintos emprendimientos, como una panadería y un lavadero de autos. En 2007 pasó por Gran Hermano Famosos, aunque debió abandonar el reality por un problema de salud. En 2014 intentó producir la obra Fiestísima en Mar del Plata, pero el proyecto no prosperó
Vadalá murió en julio de 2023, a los 69 años, tras varios días de internación en el Hospital Británico. Moria no hizo declaraciones sobre su muerte y apenas dejó una frase que resumió, sin vueltas, la distancia final entre ambos: “Yo estoy viva”