Darío Barassi llegó a presentar Gutiérrez is mai neim con una imagen muy distinta a la que suele mostrar en televisión. Para la serie de comedia negra que estrena por Disney+, el actor se puso en la piel de Roberto Gutiérrez, un subcomisario del conurbano que, junto a Rubén Torcoletti, interpretado por Yayo Guridi, se mete en una investigación marcada por métodos poco ortodoxos y por un caso que sacude la seguridad del país

Un personaje lejos de sí mismo

Barassi contó que aceptó el proyecto porque le proponía un recorte radical respecto de su costado más conocido. Dijo que buscaba justamente eso: salir de eje, enfrentar un personaje ajeno a su universo y atravesar además un cambio físico importante. La pelada, el maquillaje y el tono del rol lo obligaron a dejar atrás por un tiempo al Barassi habitual

Según relató, el rodaje fue exigente y muy pautado. La dirección le marcó límites concretos para alejarlo de su registro habitual, algo que él valoró como parte del desafío. También destacó que la serie combina humor negro con un caso policial que sostiene la tensión durante los ocho capítulos, lanzados de una sola vez

Humor sin sobreactuación moral

Consultado por los límites del humor, sostuvo que solo deberían aparecer cuando algo hiere, molesta o afecta a otra persona. Dijo que no se siente cómodo con un clima de análisis excesivo sobre cada chiste y que prefiere un enfoque amplio, aunque atento a las reacciones del otro. En su trabajo, aseguró, si percibe incomodidad, corrige el rumbo

También explicó que el universo de Gutiérrez está atravesado por una viveza criolla que le resultó lejana, pero atractiva para construir al personaje. Para él, el desafío fue meterse en un modo de actuar y de mirar el mundo que no le resulta natural

Trabajo, casa y prioridades

Barassi habló además de su doble vida entre la conducción y la actuación. Dijo que disfruta ambas facetas, pero que necesita seguir haciendo ficción para no sentirse vacío. Extraña el teatro, aunque hoy prioriza también la vida en familia y la crianza de sus hijas, Emilia e Inés

En ese punto fue tajante: sus hijas son una prioridad absoluta. Contó que organiza contratos, agendas y horarios en función de ellas, que no negocia los actos escolares y que intenta equilibrar la exposición pública con el derecho de las chicas a elegir cuánto mostrar. Por eso suele taparles el rostro en redes con emojis

Una familia que acompaña

También se refirió a Lucía Gómez Centurión, su esposa, con quien comparte una vida armada entre trabajo, escuela, actividades y rutinas domésticas. Dijo que ella tiene un más bajo, pero que lo acompaña, lo impulsa y lo banca en los proyectos que más lo desafían

Sobre sus hijas, contó que la mayor ya muestra inquietudes artísticas y que le encantaría compartir escena con ella en el futuro. La menor, en cambio, vive todo desde el juego y la ternura. En ambos casos, dijo, intenta que crezcan entendiendo el valor del trabajo sin perder el lugar central que tienen en su vida

Entre el conductor popular y el actor que se anima a un antihéroe oscuro, Barassi parece encontrar una fórmula propia: trabajar mucho, exponerse cuando lo elige y volver siempre a casa como su punto de equilibrio