Tras una larga trayectoria como uno de los nombres más reconocidos de la televisión argentina, Sebastián Estevanéz decidió alejarse de los sets para enfocarse en un rubro que, según contó, siempre formó parte de sus planes: la construcción
Un oficio que convirtió en proyecto propio
El actor explicó que hoy está dedicado a las obras y a las reformas de casas. Dijo que no se considera obrero, aunque le gustaría serlo, y remarcó que para avanzar en ese mundo hace falta rodearse de un equipo sólido de arquitectos, ingenieros, electricistas, plomeros y albañiles
También reveló que ayudó a Alejandro Wiebe, Marley, con la organización de su casa. Según contó, lo asesoró sobre dónde comprar insumos y qué profesionales contratar. Describió su tarea como una suerte de producción general aplicada a las obras
Del recuerdo por la actuación a una posible vuelta
Estevanéz reconoció que extraña mucho la actuación, pero consideró que sostener ambos trabajos sería muy difícil por el tiempo que demandan. Aun así, dejó abierta la puerta a un regreso, aunque solo en el marco de una nueva versión de Dulce Amor
En su repaso sobre esta etapa de vida, recordó que su vínculo con los negocios inmobiliarios viene de lejos. Contó que de chico compró su primera casa a su madre, la reformó y la vendió; después hizo lo mismo con otra vivienda en Vicente López. Desde entonces, dijo, siguió ayudando en reformas y trabajando al mismo tiempo en la actuación durante muchos años
Hoy su prioridad está en las obras, el trato con proveedores y la coordinación de equipos. Su objetivo, aseguró, es que cada cliente tenga una buena experiencia y recomiende su trabajo
Sobre una eventual vuelta a la ficción, sostuvo que la haría por afecto al proyecto, a la historia y al público, no por dinero