Durante la pandemia, Juan Ingaramo recibió una invitación para participar en la grabación solidaria de una canción que no conocía. La propuesta llegó a través de una amiga de su madre, vinculada con una escuela popular de Córdoba sostenida por la Fundación Alegría Ahora

El músico aceptó y compartió la interpretación con Guada Gómez, Lore Giménez y Nahuel Barbero, entre otros artistas. El video se difundió en redes sociales con fines benéficos. Después de descubrir que Mercedes Sosa había convertido el tema en uno de sus clásicos, Ingaramo destacó la belleza de la melodía, pese a no provenir del ámbito del folklore

La canción era “Soy pan, soy paz, soy más”, una obra que pasó de representar el clima de los últimos años de la dictadura y el regreso democrático de 1983 a convertirse en parte de la memoria musical argentina

Una canción nacida entre la chacarera y la guarania

Piero, nacido en Italia y criado en la Argentina, construyó junto con el poeta y periodista José Tcherkaski una de las duplas más reconocidas de la canción de protesta. De ese período surgieron títulos como “Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Que se vayan ellos” y “Mi viejo”

“Soy pan, soy paz, soy más” tuvo una particularidad: la letra pertenecía a Luis Ramón Igarzábal, un docente rural uruguayo. Piero la llevó a un terreno musical que combinaba elementos de la chacarera con la guarania paraguaya y la incluyó en el álbum en vivo Calor humano, publicado en 1981

Su alcance cambió cuando Mercedes Sosa la escuchó durante su exilio en Madrid. El guitarrista uruguayo Omar Espinosa recordó que Piero visitó una noche la casa donde se encontraba la cantante y le presentó la composición

Sosa grabó la melodía en un walkman y al día siguiente propuso ensayarla para un concierto en la Universidad de Madrid. La incorporó de inmediato a su repertorio y, con el tiempo, sumó bajo y percusión a la interpretación

El regreso de Mercedes Sosa y una canción convertida en emblema

La cantante incluyó el tema en los once recitales que ofreció en el teatro Ópera entre el 18 y el 28 de febrero de 1982, poco después de regresar del exilio y todavía bajo la dictadura militar. Los conciertos contaron con arreglos y dirección musical de José Luis Castiñeira de Dios

Aquellas presentaciones reunieron públicos de distintas edades y géneros musicales. En ese contexto, la canción adquirió un sentido nuevo: sus referencias a sacar lo que duele hacia afuera y permitir que nazcan cosas nuevas funcionaron como una invitación colectiva al coraje

El material quedó registrado en el álbum doble Mercedes Sosa en Argentina 1982, grabado en vivo por Gustavo Gauvry. El disco fue durante años uno de los más vendidos de la historia argentina y tuvo a “Soy pan, soy paz, soy más” entre sus canciones más populares

La productora Matus recordó que muchos artistas locales temían sufrir represalias por compartir escenario con Sosa. Ella podía regresar, cantar y marcharse; quienes permanecían en el país debían afrontar las consecuencias de ese gesto

Piero también explicó que la canción fue transformándose con el tiempo y dejó de pertenecerle por completo. En una presentación junto a Sosa en Tucumán, ambos modificaron buena parte de la letra para conectar con un público que ya había convertido el tema en una pertenencia, una protección frente a los malos tiempos y una forma de resistencia íntima

Nuevas versiones para una memoria que continúa

La composición siguió encontrando nuevas formas de expresión. Charo Bogarín la incluyó en Legado, un álbum de 2019 en el que revisó canciones popularizadas por Sosa desde una perspectiva electrónica. En esa versión participó el productor Tremor

También fue interpretada en formato acústico por la colombiana Marta Gómez junto con la cantautora Cata Raybaud, quien la llevó hacia una sensibilidad cercana al folk. Eva Ayllón, por su parte, realizó una versión con ritmo de landó y adaptó una palabra del estribillo al registro peruano

La canción también apareció en las voces de la uruguaya Ana Prada, de Nahuel Pennisi junto con Julia Zenko y de la cantante Sofía Rei. Cada interpretación aportó una lectura diferente a una melodía asociada con la recuperación democrática y con la posibilidad de dejar atrás los años de violencia

En mayo de 2021, la Fundación Mercedes Sosa reunió a León Gieco, Víctor Heredia, Piero y otros artistas para grabar una versión destinada a pedir por la paz en Colombia, luego de una escalada de violencia institucional que había provocado más de 40 muertes por la represión policial

La vigencia del tema también se explica por su capacidad para cruzar generaciones y fronteras. Sus imágenes sobre la infancia, el miedo, la identidad y la necesidad de hablar siguen dialogando con públicos que no vivieron el período en que la canción se convirtió en un himno

Así, “Soy pan, soy paz, soy más” permanece como una pieza de memoria y renovación. Puede aparecer en una grabación solidaria, en una versión electrónica, en un landó o en una interpretación de raíz folklórica, pero conserva la misma fuerza: provocar emoción y convertirse, una vez más, en un canto colectivo