En un sótano de la Casa de la Cultura, en Avenida de Mayo 575, un estrecho corredor exhibe documentos vinculados con las listas negras de la última dictadura militar. Los carteles advierten que los nombres allí consignados eran material de orientación, de circulación restringida y destinado a ser destruido
En las paredes aparecen artistas, escritores, periodistas e intelectuales perseguidos. Entre ellos figuran Alfredo Alcón, Norma Aleandro, Agustín Alezzo, Julio Cortázar, Roberto Cossa, Griselda Gambaro, Juan Gelman, Juan Carlos Gené, Bárbara Mujica, Lautaro Murúa, Pepe Soriano, Mercedes Sosa y Atilio Stampone
También aparece “Staiff, Akive”, con la aclaración “alias: Kive Staiff”. El periodista, crítico teatral y gestor cultural dirigió el Teatro San Martín en distintos períodos: de 1971 a 1973, de 1976 a 1989 y de 1998 a 2010
Un archivo oculto durante décadas
La instalación forma parte de la muestra “La isla, el Teatro San Martín en dictaduras”, curada por Débora Staiff, hija de Kive. La exposición fue inaugurada como parte de la programación del Festival Internacional de Buenos Aires y puede visitarse hasta el 28 de noviembre, de lunes a sábados, de 11 a 20
Tras la muerte de Kive Staiff, en julio de 2018, sus hijas encontraron en su casa numerosas cajas organizadas por años y temas. Mientras preparaba ese material para donarlo al Centro de Documentación de Teatro y Danza del Complejo Teatral de Buenos Aires, Débora halló una caja sin identificar
En su interior había un sobre con 50 páginas y alrededor de 700 nombres de actores, directores, músicos, cantantes, escritores, periodistas y figuras del ámbito intelectual. El listado había sido actualizado en 1981
El archivo también incluye cartas, unas 300 notas periodísticas, alrededor de 600 fotografías y 150 documentos escritos por Kive Staiff. Entre esos materiales aparecen intercambios confidenciales con funcionarios, expresiones de solidaridad por los incidentes ocurridos durante la presentación de Darío Fo y Franca Rame en 1986, y comunicaciones relacionadas con la cancelación de una función de Anacrusa
Por aquel episodio de censura, Staiff presentó una querella judicial a título personal y obtuvo un fallo favorable años más tarde
Del gobierno de Onganía al Juicio a las Juntas
La exposición recorre la historia del Teatro San Martín desde 1966 hasta 1985. Comienza durante el gobierno de Juan Carlos Onganía y llega hasta el Juicio a las Juntas, mientras en la sala Martín Coronado se representaba Fuenteovejuna, con Hugo Soto bajo la dirección de Roberto Villanueva
El archivo se completa con programas de mano, fotografías de escena, recortes de época, textos teatrales modificados y una infografía que vincula la actividad del teatro con el contexto político y social
Durante la Guerra de Malvinas, la sala Casacuberta presentó Santa Juana, de George Bernard Shaw, protagonizada por Juana Hidalgo. En 1984, ya durante los primeros años del gobierno de Raúl Alfonsín, la Martín Coronado recibió con gran convocatoria una versión de Galileo Galilei, de Bertolt Brecht, encabezada por Walter Santa Ana
El San Martín como isla cultural
Según la interpretación de Débora Staiff, la idea del San Martín como una “isla cultural” comenzó a consolidarse en 1971, cuando el teatro empezó a producir sus propios espectáculos y Kive Staiff asumió por primera vez la dirección, durante el gobierno de facto de Alejandro Agustín Lanusse
En ese período se programaron Nada que ver, de Griselda Gambaro, y El círculo de tiza caucasiano, de Bertolt Brecht. Una parte de la muestra incluye un documento en el que un funcionario cuestionaba que ese tipo de obras no convocara suficiente público
El primer acto de censura registrado en el recorrido se relaciona con el estreno de Un enemigo del pueblo, a comienzos de la década de 1970, con Héctor Alterio y Ernesto Bianco. La puesta generó reclamos de Actores y Argentores
Después del golpe del 24 de marzo de 1976, Kive Staiff volvió a dirigir el teatro. Para su hija, lo hizo consciente de que el contexto era diferente al de su primera gestión. En medio de la represión, el San Martín fue considerado un espacio de encuentro, creación y circulación de ideas
La muestra recupera esa historia atravesada por tensiones: un teatro público que funcionó durante gobiernos militares y democráticos, enfrentó cuestionamientos y censuras, y al mismo tiempo construyó una identidad asociada con la resistencia cultural