Mariana Boyé murió el 8 de octubre de 2006, cuando regresaba de un viaje solidario a Chaco junto a estudiantes del colegio ECOS. Tenía 30 años y trabajaba en el departamento de Psicopedagogía de la institución

Su esposo, Diego Molina, tenía 37 años. Dos décadas después, participa de las reuniones de familiares, brinda entrevistas y, en algunas ocasiones, sube al escenario con su guitarra. Para él, cada aniversario no es solo una fecha de recuerdo: es también una jornada de trabajo

El aniversario como compromiso

El primer recital se realizó en 2007, en el estadio Obras. Molina llegó temprano y pasó diez horas colocando carteles, organizando tareas y recibiendo donaciones. Ese día comenzó una tradición que reúne a familiares, amigos y músicos para continuar el proyecto solidario de Mariana y los estudiantes

En los días previos al 8 de octubre, Molina participa de reuniones, entrevistas y preparativos. También toca la guitarra junto a León Gieco, Los Tipitos y Los Auténticos Decadentes, entre otros artistas

“Para nosotros, el 8 de octubre es un día de trabajo”, resume. No cree que el paso del tiempo permita olvidar. Considera que ayuda a sanar junto con la amistad, la terapia, la posibilidad de formar una nueva pareja y el crecimiento personal

La historia de Mariana y el viaje a Chaco

Diego conoció a Mariana en 1993, durante un campamento. Él era profesor de Educación Física y ella estaba por comenzar quinto año en el colegio Dámaso Centeno. Cinco años más tarde se casaron y vivieron primero en La Paternal, antes de mudarse a Flores, el barrio donde él había crecido

Mariana se recibió de psicóloga en 2005 y poco después comenzó a trabajar en ECOS. Estaba entusiasmada con el viaje solidario a Chaco, una actividad tradicional del colegio. Para esa ocasión había preparado una charla sobre educación sexual

Diego también se encontraba de campamento por motivos laborales, pero regresó antes por un cólico renal. El domingo por la noche recibió el aviso del accidente. Intentó comunicarse con Mariana sin éxito y se dirigió al colegio, donde colaboró reuniendo información sobre los estudiantes trasladados a distintos hospitales

El choque en la ruta nacional 11

La delegación regresaba a Buenos Aires después de realizar tareas solidarias en la escuela El Paraisal, en Chaco. Cerca de Margarita, Santa Fe, a la altura del kilómetro 689 de la ruta nacional 11, el ómnibus chocó de frente con un camión Fiat Iveco

El camión era conducido por Ángel Soto, quien se encontraba alcoholizado. Oscar Atamañuk, al mando del micro, giró hacia la izquierda e invadió el carril contrario. La Justicia consideró imprudente esa maniobra

Murieron Mariana, nueve estudiantes, Soto y su acompañante, Hugo Fabián Albrecht. Las víctimas del colegio fueron Benjamín Bravo, Daniela D’Agostino, Federico Ecker, Julieta Giataganellis, Delfina Goldaracena, Justine Hartman, Nicolás Kohen, Lucas Levin y Julieta Posilovic. En total, fallecieron doce personas

Mariana viajaba en el piso inferior del micro. De las seis personas que estaban allí, fue la única que murió. Molina evita profundizar sobre lo que encontró al llegar al lugar y prefiere preservar las imágenes y recuerdos personales de su esposa

Una asociación para prevenir y ayudar

Después de la tragedia, Molina comenzó a vincularse con otros familiares. El acercamiento se produjo a través de Camila, una alumna suya cuya prima Julieta había muerto en el choque. Los padres de la adolescente lo invitaron a una reunión y ese encuentro dio inicio a un vínculo que se mantuvo durante los años siguientes

De ese grupo nació Conduciendo a Conciencia, una asociación civil que trabaja en la prevención de siniestros viales y acompaña a escuelas y comunidades del norte argentino. La organización también mantiene vivo el proyecto solidario que habían iniciado Mariana y los estudiantes

Desde 2007, los familiares organizan recitales cada 8 de octubre, fecha del Día Nacional del Estudiante Solidario. Las actividades buscan recordar a las víctimas, promover el cuidado en las rutas y recaudar recursos para las escuelas acompañadas

Actualmente, la asociación apadrina doce escuelas. Las visita de manera periódica y compra alimentos y otros productos directamente en mayoristas cercanos a las instituciones, para reducir costos y simplificar la distribución

En el vigésimo aniversario, el recital se realizará el 8 de octubre a las 21, en el Teatro Ópera, bajo el lema “Ser semilla”. Participarán León Gieco, Los Auténticos Decadentes y Eruca Sativa, entre otros artistas. La recaudación se destinará a las escuelas y comunidades del norte del país

Una causa que tardó 17 años

Mientras avanzaba el trabajo solidario, el expediente judicial atravesó absoluciones, condenas revisadas y una declaración de prescripción. En julio de 2019, la Corte Suprema anuló la resolución que había cerrado el proceso y ordenó dictar un nuevo pronunciamiento

En octubre de 2020, Atamañuk fue condenado a tres años de prisión en suspenso y cinco años de inhabilitación para conducir por homicidio culposo múltiple. La sentencia quedó firme en julio de 2023, cuando la Corte declaró inadmisible el recurso de la defensa

Para Molina, la resolución llegó demasiado tarde. Además de la conducta de los choferes, los familiares señalaron una cadena de fallas: la venta de alcohol en la ruta, la falta de controles, el paso por un peaje y llamados a la Policía que no habrían recibido una respuesta adecuada

El dolor, la amistad y una nueva familia

Con el tiempo, el vínculo entre los familiares excedió el trabajo de la asociación. Comparten comidas, viajes y encuentros. Molina cuenta que recorrieron lugares como El Chaltén, Ushuaia y El Bolsón, y que hoy los une una amistad construida durante dos décadas

Diego volvió a casarse y tuvo un hijo, al que llama Joaco. Desde pequeño lo llevó a los recitales del 8 de octubre y a los encuentros con sus amigos. Cuando tuvo edad para comprender la historia, le explicó quién era Mariana y qué significaba Conduciendo a Conciencia

También conserva el vínculo con Eduardo, el hermano de Mariana. En una de sus últimas reuniones, Joaco mencionó una fotografía en la que aparecían su padre, su tío y Mariana. Para Molina, ese comentario confirmó que ella continúa presente en la historia familiar