A los 50 años, Mariela tomó una decisión que modificó por completo su vida: dejó Córdoba y se mudó a Italia. El cambio comenzó en 2022, luego de que sus tres hijos emigraran a San Lucido, una localidad de unos 6000 habitantes
Al principio viajó junto con su marido para visitarlos y realizar los trámites de ciudadanía. Sin embargo, aquella estadía se convirtió en una oportunidad para iniciar su propio camino en el país europeo
Un nuevo comienzo lejos de sus roles conocidos
Antes de emigrar, Mariela había sido madre, comerciante y maestra de grado. También había estudiado tres años de odontología en Rosario, una experiencia que más adelante resultaría valiosa para insertarse laboralmente
Durante su permanencia en San Lucido, decidió gestionar por sí misma la ciudadanía italiana. Con el apoyo de grupos de WhatsApp integrados por otros argentinos, completó el proceso en seis meses y evitó recurrir a gestores
La espera también implicó aprender a administrar sus ahorros y afrontar los gastos cotidianos en un contexto desconocido. Esa etapa la llevó a replantearse su identidad y a dejar atrás las referencias con las que había sido reconocida durante años
El idioma como puerta de entrada al trabajo
Después de obtener la documentación, Mariela se trasladó a Rávena, en el norte de Italia. Allí realizó un curso intensivo de italiano y consiguió empleo en un consultorio médico, donde su formación previa le permitió desenvolverse con los pacientes
El contacto diario aceleró su aprendizaje y favoreció su integración. Al mismo tiempo, pudo conocer de cerca las condiciones económicas de la región
Según su experiencia, los salarios promedio se ubican entre 1200 y 1600 euros, mientras que los alquileres rondan entre 600 y 700 euros mensuales. También observó que las compras del supermercado resultan más costosas en el norte que en el sur del país
El regreso a Calabria
Con el tiempo, la tranquilidad, el paisaje y la cercanía del mar la llevaron nuevamente hacia el sur. Mariela se instaló en la zona de Paola, en Calabria, donde recuperó rutinas que le resultaban familiares, como compartir mates con otras argentinas
Después de atravesar varios cambios, considera que la adaptación es fundamental para quienes buscan emigrar. Su consejo es aceptar las oportunidades disponibles durante la primera etapa, mantener la flexibilidad y sostener las ganas de trabajar