Las mayores economías de África están apurando planes para fabricar más equipos solares dentro del continente, en un intento por retener más valor agregado, reducir dependencias externas y acompañar la expansión de la demanda eléctrica

Etiopía, Sudáfrica, Marruecos y Nigeria avanzan en iniciativas que van desde el ensamblado de módulos hasta procesos más complejos. Pero el cuadro general sigue marcado por una realidad difícil de mover: China conserva el dominio de la producción mundial de celdas y otros insumos clave

Un mercado africano en expansión

Sudáfrica quiere levantar una planta solar de 1 gigavatio a través de Eskom para capitalizar su mercado interno y adaptarse a un consumo eléctrico en transformación

En Nigeria, la capacidad de ensamblado local creció en dos años de unos 120 megavatios a cerca de 300 megavatios. Sus importaciones anuales, mayormente desde China, ya la ubican cerca del nivel sudafricano

El impulso industrial también responde a cambios en los sistemas eléctricos. La expansión de la solar distribuida en Sudáfrica reduce la demanda sobre la red nacional, presiona los ingresos de las empresas de servicios públicos y acelera la búsqueda de nuevas fuentes de negocio

Más demanda, más presión por producir adentro

Sudáfrica ya es el mayor importador africano de equipamiento solar, con más de 3 gigavatios al año, en su mayoría de origen chino. Analistas consideran que esa escala de consumo la convierte en una de las candidatas más fuertes para desarrollar producción local

El interés por fabricar paneles también se refleja en otros países. Marruecos duplicó su producción hasta alrededor de 1 gigavatio anual, Sudáfrica mantiene una capacidad similar y en Egipto se ponen en marcha proyectos de escala gigavatio

Hace pocos años, la manufactura solar local casi no figuraba en la agenda africana. Hoy empieza a consolidarse como un eje de política industrial y de desarrollo económico verde

Una cadena global todavía concentrada

La demanda regional creció con fuerza. El sector estima que en 2025 se vendieron más de 10 millones de kits solares en África, suficientes para abastecer a unas 148 millones de personas, un aumento del 10% frente a 2024

El problema es que el continente casi no tiene fabricación comercial de celdas solares. Eso obliga a las nuevas plantas a depender de componentes importados, sobre todo chinos, y limita el salto hacia una industria plenamente integrada

China, además, llegó a África con más inversión y obras vinculadas a energías renovables. Entre 2010 y 2024, esos proyectos alcanzaron 66.000 millones de dólares. Para varios observadores, la región ofrece salida a la sobrecapacidad china en el sector

Transferencia tecnológica todavía incompleta

La inversión china ayuda a crear capacidades productivas y empleo, pero la transferencia de conocimiento sigue siendo parcial. El desafío africano no es solo ensamblar más, sino desarrollar tecnología propia en las etapas de mayor valor

La presión externa también empuja a las empresas chinas a salir al exterior. El exceso de oferta y la caída de precios dentro de China dejaron pérdidas en varios fabricantes durante el primer trimestre de 2026

En ese contexto, las exportaciones solares chinas se duplicaron en marzo y marcaron un récord mensual. Al mismo tiempo, 50 países registraron máximos históricos de importación de paneles chinos en un solo mes

La conclusión, por ahora, es clara: África quiere fabricar más para sí misma, pero el peso de China en la cadena solar mundial sigue intacto