Angelina Jolie vendió su mansión de Los Ángeles por US$24,75 millones, un monto cercano a los US$24,5 millones que había pagado por la propiedad en junio de 2017

La residencia, ubicada en Laughlin Park, una urbanización privada del barrio de Los Feliz, había salido al mercado la primavera pasada con un precio de US$29,85 millones

La actriz manifestó su disconformidad con el clima político de Estados Unidos y expresó su intención de mudarse al extranjero en el futuro. Sin embargo, no trascendió quién compró finalmente la vivienda

Una propiedad de grandes dimensiones

El terreno tiene una superficie de 8500 m² y alberga una mansión de estilo Beaux-Arts de 1022 m². La casa principal cuenta con seis dormitorios, 10 baños completos, una biblioteca y una bodega

El complejo también incluye una casa de huéspedes con chimenea, una casa de piscina, un gimnasio, una casa de té y un garaje con capacidad para tres vehículos

Ernie Carswell y Jon Grauman estuvieron a cargo de la operación inmobiliaria. Carswell desmintió que Madonna fuera la compradora, aunque no dio detalles sobre la identidad del nuevo propietario

El pasado ligado al cine clásico

La historia de la residencia se remonta a comienzos del siglo XX. El proyecto fue diseñado por el arquitecto B. Cooper Corbett y, con el paso de los años, la casa perteneció al director Cecil B. DeMille

Durante la época en que vivió allí, DeMille amplió el conjunto al unir una segunda vivienda con la mansión original mediante un pasaje acristalado

Jolie compró la propiedad varios meses después de solicitar el divorcio de Brad Pitt. Antes de instalarse, la residencia atravesó una restauración que recuperó sus elementos históricos y actualizó los espacios interiores

La renovación mantuvo el carácter tradicional del edificio, pero incorporó comodidades contemporáneas. Durante la pandemia, la mansión funcionó como refugio familiar para la actriz y sus hijos

En aquella etapa, Jolie contó que le resultaba difícil asumir el papel de una madre tradicional dedicada al hogar. También reconoció que sus hijos la ayudaban a atravesar ese proceso