En 1991, una denuncia por la exhibición de un desnudo en la vidriera del estudio de Annemarie Heinrich, sobre la avenida Callao, generó un breve revuelo. La imagen permaneció expuesta y el episodio no impidió que la fotógrafa recibiera nuevos reconocimientos, entre ellos el título de Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y el Premio Argentino del MNBA

Aquel incidente forma parte del archivo recuperado en Annemarie, el documental dirigido por Mariana Sanguinetti que se presenta actualmente en el Malba. Bisnieta de Heinrich, la realizadora compone un retrato fragmentario a partir de registros televisivos, fotografías, entrevistas, cartas y testimonios familiares

Un estudio entre la intimidad y la memoria

La película tiene dos figuras centrales: la fotógrafa, cuya personalidad aparece por momentos de manera elusiva, y el estudio donde desarrolló gran parte de su vida profesional. El lugar fue vivienda familiar, galería, espacio de trabajo y, con el paso del tiempo, un archivo de dimensiones extraordinarias

Las plantas, la presencia de un gato y las voces de Ricardo y Alicia, hijos de Heinrich, acompañan escenas de la vida cotidiana. Cada mañana, cuando se levantan las persianas, el trabajo parece prolongar una historia familiar que atraviesa varias generaciones

En un antiguo cuarto de lavado se conserva buena parte del archivo. Allí conviven fotografías de bebés, escritores como Jorge Luis Borges y figuras públicas antes de alcanzar la fama. También están las imágenes de Eva Duarte y de Eva Perón, incluido el célebre retrato en el que aparece con el cabello recogido y el rostro apoyado sobre una mano

De Alemania a la escena cultural argentina

Heinrich nació en Darmstadt en 1912 y llegó a la Argentina en 1926 junto con su familia, en un contexto de creciente tensión política en Europa. Su padre buscaba alejarse de la posibilidad de otra guerra, mientras Annemarie necesitaba encontrar una actividad que no dependiera demasiado del dominio del español

La fotografía respondió a esa necesidad y pronto se transformó en una vocación artística. Durante la expansión de la radio en la década de 1930, seguida por el crecimiento del cine y la televisión, Heinrich encontró un escenario propicio para desarrollar su talento

En su estudio retrató bebés, entre ellos Boy Olmi, y también a numerosas celebridades. Su trabajo la convirtió en una de las retratistas preferidas del mundo del espectáculo. En el documental, Sara Facio incluso sugiere que la realizadora debería entrevistar a Mirtha Legrand, mientras se suceden varios intentos de establecer contacto con la conductora

Una fotógrafa adelantada a su tiempo

La Heinrich que presenta la película es una mujer capaz de interpretar las transformaciones de su época y, al mismo tiempo, de adelantarse a ellas en su concepción de la feminidad. Llevó el retrato a un nivel propio y produjo imágenes de vigencia duradera

El documental también recuerda el impacto de Veraneando en la ciudad y el alcance internacional de una obra que llegó a importantes centros de arte. En esa trayectoria, la audacia no aparece como una pose extraordinaria, sino como la consecuencia natural de alguien que supo construirse a sí misma