La elección presidencial brasileña trasciende las fronteras del país. El resultado definirá si Brasil mantiene su defensa del multilateralismo o se acerca al eje impulsado por Estados Unidos e Israel

En las semanas previas a la primera vuelta, Luiz Inácio Lula da Silva mantuvo conversaciones con Xi Jinping, Vladimir Putin y Donald Trump. Según explicó el propio mandatario, planteó la necesidad de hacer más eficaz el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas frente a las guerras en Ucrania, Rusia y Medio Oriente

Una disputa por el papel de los organismos internacionales

Brasil busca desde 2002 un asiento permanente en el Consejo de Seguridad y se presenta como uno de los principales defensores del multilateralismo dentro del Sur Global. Una victoria de Lula reforzaría esa línea diplomática

En cambio, el triunfo de Flavio Bolsonaro podría fortalecer a los sectores que cuestionan el sistema internacional construido después de la Segunda Guerra Mundial y promueven un orden con menos reglas multilaterales

La disputa también alcanza a la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, que juzga casos de genocidio, crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad. El tribunal funciona bajo el Estatuto de Roma, aprobado en 1998 y vigente desde 2002. Estados Unidos lo firmó en 2000, aunque nunca lo ratificó

La administración de Trump aplica sanciones políticas y financieras contra la corte, mientras Estados Unidos e Israel buscan que más países latinoamericanos abandonen la institución. Veintiocho países de América Latina y el Caribe son miembros del tribunal

Venezuela anunció su retiro bajo presión de Washington, en un proceso que podría extenderse durante un año. También Paraguay, Ecuador y Bolivia recibieron pedidos para seguir ese camino. En Paraguay, la salida requeriría una mayoría absoluta del Parlamento y un referéndum popular

La presión sobre el próximo gobierno

Una eventual presidencia de Flavio Bolsonaro modificaría de manera drástica la relación de Brasil con Estados Unidos e Israel. La familia Bolsonaro mantiene vínculos estrechos con Trump y con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu

Eduardo Bolsonaro, exdiputado condenado por el Supremo Tribunal Federal a cuatro años y dos meses de prisión por coacción y actualmente exiliado en Estados Unidos, afirmó que podría convertirse en canciller si su hermano gana. También anticipó que impulsaría el traslado de la embajada brasileña en Israel de Tel Aviv a Jerusalén

La propuesta genera preocupación incluso entre dirigentes que respaldan a Flavio Bolsonaro. Si llega al poder, el candidato enfrentaría presiones internas para adoptar posiciones que su padre, Jair Bolsonaro, no llegó a tomar durante su gobierno

Seguridad regional y dependencia de Washington

El llamado Escudo de las Américas es otro frente de la disputa. La alianza regional de seguridad crece gracias al apoyo estadounidense contra el narcotráfico y el crimen organizado. Brasil no forma parte de ella durante el gobierno de Lula

Ecuador, golpeado por su peor crisis de seguridad, ya realiza operaciones contra grupos criminales con presencia de militares estadounidenses y sin una resistencia social significativa. Colombia podría avanzar en una dirección similar bajo el gobierno de Abelardo de la Espriella

Para varios países de la región, rechazar la cooperación ofrecida por Trump tiene un costo elevado. Al mismo tiempo, la dependencia puede aumentar el riesgo de injerencia estadounidense en los asuntos internos de sus aliados

Lula resumió su posición con una frase inspirada en una obra del economista brasileño Paulo Nogueira Batista Jr.: Brasil no cabe en el patio trasero de nadie

El factor militar y el giro internacional

Si Flavio Bolsonaro triunfa, su familia buscará incorporar a Brasil al bloque de aliados de Trump. Sin embargo, todavía quedaría por conocer la postura de las Fuerzas Armadas brasileñas, históricamente sensibles a la defensa de la soberanía nacional

Durante el gobierno de Jair Bolsonaro, los militares frenaron cualquier intervención brasileña en Venezuela, pese a los pedidos de Trump. Esa posición podría volver a ser determinante ante un eventual cambio de orientación exterior

La elección de 2026 se desarrolla en un escenario distinto al de 2022. Lula prometió entonces que Brasil regresaría a la comunidad internacional tras el aislamiento de la administración de Jair Bolsonaro. Durante su gestión se recompusieron vínculos y se concretó el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, bloqueado durante años por las diferencias ambientales y sanitarias

Actualmente, Brasil mantiene una relación tensa con Estados Unidos y tiene congelado su vínculo bilateral con Israel. Una victoria de Flavio Bolsonaro modificaría ese esquema y tendría consecuencias en la disputa global por el poder