BRASILIA. Brasil concurre este domingo a las urnas en una elección decisiva para el equilibrio político de América del Sur. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca un cuarto mandato, mientras que el senador Flavio Bolsonaro intenta profundizar el giro hacia la derecha que atraviesa la región

La votación se desarrolla bajo una intensa atención de Estados Unidos. El viernes, la embajada estadounidense en Brasilia y los consulados del país cerraron temporalmente por una supuesta amenaza de bomba. La Policía Federal investigó el episodio, pero no encontró elementos que confirmaran el riesgo

La campaña de Lula pidió que se analizara el caso como una posible interferencia externa y atribuyó la decisión al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Donald Trump había definido la elección como “muy importante” para su país y anunció que seguiría el proceso de cerca

Una disputa con impacto regional

La definición brasileña excede las fronteras nacionales. El país concentra cerca de la mitad del producto bruto y de la población de América del Sur, y junto con México representa uno de los principales contrapesos a la expansión de gobiernos de derecha en la región

En los últimos dos años, ese espacio político se fortaleció con la llegada de José Antonio Kast a la presidencia de Chile, Rodrigo Paz a la de Bolivia, Abelardo de la Espriella a la de Colombia y Keiko Fujimori a la de Perú. También fueron reelegidos Daniel Noboa en Ecuador y Javier Milei consolidó su posición tras las elecciones legislativas argentinas

La relación con Trump atravesó la campaña. La Casa Blanca impuso aranceles a productos brasileños y sancionó a funcionarios por lo que consideró una persecución contra Jair Bolsonaro, condenado a más de 27 años de prisión por la trama golpista posterior a su derrota de 2022

Inhabilitado, el expresidente eligió en diciembre a su hijo como candidato. Trump lo recibió en mayo en la Casa Blanca y Flavio Bolsonaro describió a Brasil, durante una conferencia conservadora realizada en marzo, como “el campo de batalla donde se disputará el futuro del hemisferio”. Lula respondió con una defensa de la soberanía nacional: “Brasil no cabe en el patio de nadie”

Una elección abierta y con posible balotaje

El Partido de los Trabajadores reconoce que enfrenta la elección más difícil desde la primera victoria de Lula, en 2002. El último sondeo de Datafolha le asigna 42% de intención de voto frente al 38% de Flavio. En votos válidos, la diferencia es de 45% a 42%, un resultado que no alcanza para evitar una segunda vuelta el 25 de octubre

En ese escenario, ambos aparecen en empate técnico: 47% para Lula y 46% para Flavio. Los dos candidatos registran además un nivel de rechazo del 45% entre los electores consultados

Lula, que gobernó entre 2003 y 2010 y regresó al poder en 2023, participa de su séptima elección presidencial. Flavio Bolsonaro, de 45 años y senador por Río de Janeiro, compite por primera vez por la presidencia

Dos proyectos para el Estado y la seguridad

Lula propone reducir la jornada laboral a 40 horas semanales sin recortar salarios, mantener el aumento real del salario mínimo y los programas sociales, crear un Ministerio de Seguridad Pública y alcanzar la deforestación cero en 2030

Flavio Bolsonaro plantea una reducción del tamaño del Estado, con menos ministerios y una baja de impuestos. Inspirado en el programa de Javier Milei, también propone una política de mano dura contra el crimen, declarar narcoterroristas a las principales facciones y construir cinco cárceles de máxima seguridad con un modelo similar al de El Salvador

El senador busca además limitar las atribuciones del Supremo Tribunal Federal. Sus aliados anticipan pedidos de juicio político contra magistrados y recuerdan que el próximo presidente podrá designar a cuatro de los once integrantes de la corte

La Justicia, en el centro de la campaña

El Poder Judicial tuvo una intervención inusual en el proceso electoral. El conflicto se intensificó tras la caída del Banco Master y el arresto de su banquero, Daniel Vorcaro

El caso alcanzó a Flavio Bolsonaro, quien había solicitado 134 millones de reales, equivalentes a unos 26 millones de dólares, para una película sobre su padre. También involucró a Alexandre de Moraes, magistrado del Supremo que condenó a Jair Bolsonaro. El estudio jurídico de la esposa del juez había firmado con el banco un contrato por 131 millones de reales, unos 25 millones de dólares

Un pedido de investigación contra Moraes, impulsado por un juez designado durante el gobierno de Bolsonaro, dividió al tribunal y trasladó la disputa a la campaña, con decisiones individuales y contradictorias

La tensión aumentó cuando una jueza electoral prohibió exhibir el atril vacío de Lula en un debate televisivo al que el presidente había decidido no asistir. Flavio se retiró del programa en señal de protesta y el debate fue cancelado. Los dos principales candidatos no se enfrentaron en ningún debate durante la campaña

Abstención, voto útil y un electorado fatigado

El 47% de los brasileños considera que la sociedad está menos interesada en esta elección que en 2022. Analistas describen el proceso como el menos movilizado desde el regreso de la democracia y señalan que el electorado atraviesa una etapa de cansancio después de la intensa polarización de 2018 y 2022

Lula concentró sus últimos esfuerzos en reducir la abstención, especialmente entre los mayores de 70 años y los sectores de menores ingresos. Flavio buscó reunir el voto útil de la derecha y absorber a los candidatos menores para intentar forzar una victoria en primera vuelta

El oficialismo confía en algunas medidas adoptadas durante las últimas semanas. A 17 días de la elección, el gobierno aumentó 15% el Bolsa Familia, cuyo piso pasó de unos 115 a 132 dólares. Nueve días antes de la votación también prohibió las apuestas online

En el bolsonarismo, en cambio, sostienen que Flavio tiene posibilidades de imponerse en primera vuelta. Sus dirigentes aseguran que el senador ya lidera algunos sondeos internos y atribuyen el crecimiento a la preocupación de los votantes por el endeudamiento familiar, el empleo y el precio de la carne

La atención puesta en la noche electoral

Más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar entre las 8 y las 17, mediante urnas electrónicas. Además de presidente, elegirán a los 27 gobernadores, dos tercios del Senado y la totalidad de la Cámara de Diputados

El politólogo Leandro Gabiati considera que habrá dos datos centrales. El primero será la abstención, que en 2022 rondó el 21%, con más de 30 millones de personas que no votaron. En una eventual segunda vuelta, una diferencia de un millón de votos o menos podría definir el resultado

El segundo dato será el desempeño en los estados, especialmente en San Pablo. Si el gobernador Tarcísio de Freitas es reelegido, como anticipan los sondeos, deberá definir si se compromete plenamente con la campaña de Flavio para el balotaje o si limita su respaldo al plano discursivo

La principal preocupación está puesta en el día después. La Justicia Electoral organiza, fiscaliza y proclama los resultados, pero llega a la definición debilitada por su intervención durante la campaña. Un resultado estrecho y una eventual impugnación podrían quedar en manos de un tribunal dividido y con su legitimidad cuestionada