Flavio Bolsonaro, exsenador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, emergió de la primera vuelta electoral brasileña como una figura central para la derecha latinoamericana. Con 45 años, el candidato logró una ventaja que reconfiguró las expectativas de los gobiernos alineados con Washington

Su eventual llegada al Palacio del Planalto representaría un respaldo estratégico para Donald Trump, que busca ampliar la influencia estadounidense en América Latina. La continuidad de Luiz Inácio Lula da Silva todavía es posible, aunque el resultado dejó al presidente brasileño ante un desafío cada vez mayor

El avance de Bolsonaro también refleja un desplazamiento del electorado y del futuro Congreso hacia posiciones más conservadoras. Lula conserva capacidad política para revertir la situación, pero debería remontar una diferencia importante en la segunda vuelta

Washington redefine su estrategia frente a Brasil

Antes de la votación, Trump moderó sus críticas al gobierno brasileño. Esa decisión expuso las diferencias dentro de su administración entre el sector ideológico, encabezado por el secretario de Estado Marco Rubio, y el ala pragmática, que buscó preservar los canales de diálogo con Brasil

En ese contexto, el secretario de Comercio estadounidense, James Greer, mantuvo reuniones con el canciller Mauro Vieira y con el ministro de Industria y Comercio, Márcio Elias Rosa, durante la cumbre del G20 en Milwaukee. El encuentro incluyó el compromiso de retomar las conversaciones sobre los aranceles aplicados por Estados Unidos a Brasil

El resultado electoral podría ralentizar esas negociaciones. La ventaja de Flavio Bolsonaro fortalecería a los sectores de Washington que promueven una presión más intensa sobre Lula

El candidato se presenta como una versión más moderada del bolsonarismo y obtuvo un desempeño superior al de su padre. Su crecimiento es seguido con atención por las fuerzas de derecha y extrema derecha de Europa, además de Israel, que busca ampliar sus alianzas en la región

Una eventual victoria de Bolsonaro también reforzaría la posición israelí en América Latina. El primer ministro Benjamin Netanyahu ya cuenta con el respaldo del presidente argentino Javier Milei, y Brasil podría convertirse en otro aliado relevante

China y Rusia observan el cambio brasileño

El avance de la derecha brasileña supone un revés para China y Rusia. Beijing considera la continuidad de Lula importante para profundizar acuerdos comerciales e inversiones en América Latina, una región donde China se convirtió en el principal socio comercial de varios países

La inversión extranjera directa china en América Latina superó en promedio los 10.000 millones de dólares anuales durante los últimos cinco años. En 2024 alcanzó los 14.710 millones y en 2025 descendió a cerca de 8600 millones. Aun así, esos fondos representan entre el 4% y el 7% de la inversión extranjera directa total de la región, por debajo de los volúmenes acumulados por Estados Unidos y la Unión Europea

Para la Casa Blanca, Brasil podría convertirse en una pieza clave para contener la expansión china. Esa competencia obligará a otros países, como Perú, a administrar con mayor cuidado sus vínculos con Washington y Beijing

Rusia también enfrenta un escenario incierto. Vladimir Putin mantiene una relación cercana con Lula, quien durante buena parte de su gestión evitó sumarse al grupo de presidentes latinoamericanos que respaldan abiertamente a Volodimir Zelensky. Aunque el mandatario brasileño mejoró recientemente su vínculo con Ucrania, su relación histórica con Moscú sigue siendo estratégica

Todavía no está claro qué política adoptaría Flavio Bolsonaro frente a China y Rusia. Su padre mantuvo una relación tensa con Beijing y, al mismo tiempo, cultivó un vínculo amistoso con Putin

Las próximas semanas estarán marcadas por la presión sobre Lula y por eventuales señales de respaldo internacional a su rival. El primer apoyo podría llegar desde Washington, con Donald Trump como principal impulsor