SAN PABLO.– Miles de personas se concentraron el sábado en la intersección de la Avenida Paulista y la Rua Augusta para acompañar a Luiz Inácio Lula da Silva en su último acto de campaña en la capital paulista. Según los organizadores, la convocatoria superó las 500.000 personas

Alrededor de las 11.20, el presidente brasileño y candidato del Partido de los Trabajadores (PT) llegó al vehículo que lo trasladaría por la ciudad. La multitud respondió con muestras de apoyo al dirigente de izquierda

Al mismo tiempo, en otra zona del estado de San Pablo, Flavio Bolsonaro encabezó una caravana entre Santa Bárbara D’Oeste y Americana. El candidato del Partido Liberal, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, recorrió el trayecto sobre el techo de un colectivo, seguido por motociclistas

A menos de 24 horas de la apertura de las urnas, Brasil exhibe una fuerte división política. Una encuesta difundida el sábado ubicó a Lula con el 42% de la intención de voto y a Flavio Bolsonaro con el 38%

La polarización también se percibe en las calles. Nerlandia, una militante petista de 48 años, defendió la gestión de Lula y afirmó que sus políticas beneficiaron a los sectores más vulnerables. También cuestionó al bolsonarismo por representar, según su visión, los intereses de los grandes empresarios y del agronegocio

En la misma zona, Renato, un empresario de unos 50 años, expresó su respaldo a la derecha conservadora. “El domingo ganamos”, afirmó, convencido de que el resultado dependerá del futuro del país y de sus familias

Una disputa que excede las etiquetas ideológicas

La identificación con la izquierda o la derecha continúa siendo uno de los principales factores de la elección. Una medición realizada en julio indicó que el 44% de los brasileños mayores de 16 años se reconoce de derecha o centroderecha, mientras que el 39% se ubica en la izquierda o la centroizquierda

Sin embargo, la afinidad ideológica no explica por completo el comportamiento del electorado. La competencia entre dos candidaturas con altos niveles de apoyo y rechazo también empuja a muchos votantes a decidir en función de su oposición al rival

Una encuesta de septiembre señaló que Lula y Flavio Bolsonaro alcanzaban, cada uno, un 46% de rechazo. Ese escenario deja un amplio espacio para los electores desencantados, que podrían abstenerse o inclinarse por el candidato que genere menor resistencia

Alberto Pfeifer, coordinador del Grupo de Análisis de Estrategia Internacional y Geopolítica de la Universidad de San Pablo, sostuvo que la convicción sobre a quién no votar es más firme que la adhesión positiva a cualquiera de los candidatos

El analista también consideró que la prolongada presencia de Lula en la política brasileña puede jugar en su contra. A su juicio, el desgaste de su imagen podría favorecer a su principal rival

Las fronteras ideológicas, de todos modos, no son rígidas. El 24% de quienes dicen votar por Lula se identifica con la derecha o la centroderecha. En sentido inverso, el 19% de los votantes de Flavio Bolsonaro se ubica en la izquierda o la centroizquierda

Ingresos, educación y religión dividen el voto

La geografía electoral mantiene diferencias históricas. En el Nordeste, donde Lula conserva una base sólida, el presidente aventaja a Flavio Bolsonaro por 53% contra 25%. En el Sur, el candidato opositor se impone por 45% contra 27%

La división, sin embargo, no responde únicamente a la región. Los ingresos, el nivel educativo y la religión también ayudan a explicar las preferencias

Entre quienes ganan hasta dos salarios mínimos, Lula reúne el 47% de la intención de voto, frente al 27% de su rival. Flavio Bolsonaro obtiene mejores resultados entre las personas con ingresos de entre dos y cinco salarios mínimos y entre los sectores con mayor nivel educativo

La diferencia también se observa entre los grupos religiosos. El candidato del Partido Liberal alcanza el 50% entre los evangélicos, mientras que Lula obtiene el 22%. El presidente conserva, en cambio, una ventaja entre los católicos

En el Sudeste, la región más poblada y donde se encuentra San Pablo, la contienda es mucho más equilibrada. Flavio Bolsonaro registra el 37% y Lula el 35%, una diferencia que se encuentra dentro del margen de error

El cambio económico transforma el mapa político

La evolución de la estructura económica brasileña también alteró las lealtades electorales. El antiguo cinturón industrial del ABC paulista, histórico bastión del movimiento obrero y del PT, ya no representa una garantía para la izquierda

En las fábricas de San Bernardo del Campo, Lula construyó su trayectoria como dirigente sindical antes de convertirse en una de las principales figuras de la izquierda latinoamericana. Con el paso del tiempo, sin embargo, cambiaron tanto el electorado como las condiciones sociales que habían impulsado el crecimiento del partido

Pfeifer describió una región en la que conviven exsindicalistas jubilados interesados en proteger sus bienes y jóvenes que reclaman más libertad y una menor presencia del Estado. Según el analista, esa transformación se refleja también en los gobiernos municipales del ABC, actualmente alejados del PT

Con una sociedad dividida y una diferencia estrecha entre los principales candidatos, la elección presidencial brasileña quedará definida por la capacidad de cada espacio para movilizar a sus seguidores y atraer a quienes todavía no decidieron cómo votar