Brasil podría atravesar un cambio político decisivo el último domingo de octubre. Una eventual victoria de Flavio Bolsonaro sobre Lula en la segunda vuelta representaría el desplazamiento de la izquierda hacia la derecha en una de las economías más importantes del mundo
Ese resultado completaría, en la región, una secuencia de virajes políticos iniciada con Javier Milei en 2023 y continuada durante el último año en Chile, Perú y Colombia. La elección brasileña también alimentó comparaciones con el futuro presidencial argentino, especialmente por la cercanía del Gobierno de Milei con los adversarios de Lula
Un cambio político sin ruptura económica
Los sectores libertarios argentinos interpretarían un triunfo bolsonarista como una confirmación de sus propias ideas. Otros, en cambio, observan en la alternancia regional la expresión de sociedades inquietas, poco dispuestas a tolerar errores y abiertas a nuevas oportunidades para la oposición
Sin embargo, la comparación entre Brasil y la Argentina tiene un límite central. El próximo gobierno brasileño podrá profundizar el rumbo vigente, mejorar sus resultados o enfrentar dificultades que desaceleren la economía, pero difícilmente modificará la esencia de un modelo productivo construido durante más de seis décadas
Desde fines de los años cincuenta, Brasil orientó su desarrollo hacia una industrialización expansiva. Ese proceso generó una estructura económica de gran escala, aunque no eliminó profundas desigualdades. La pobreza en las grandes ciudades, el avance de organizaciones vinculadas al narcotráfico y los niveles de inseguridad y violencia siguen exponiendo sus costos sociales
Con el paso del tiempo, el país incorporó distintos pilares a su crecimiento: industrias intensivas en empleo durante los años sesenta, fuentes propias de energía en las décadas de 1980 y 1990 y una producción agropecuaria cada vez mayor, favorecida por la expansión de las áreas cultivadas hacia la Amazonia
La compleja red internacional de Brasil
La diversidad de sus vínculos externos es otra de las fortalezas brasileñas. El país participa de espacios estratégicos y mantiene relaciones comerciales relevantes con China e India, además de integrar el Brics junto con Rusia y Sudáfrica
Por eso, un eventual gobierno de Bolsonaro debería definir hasta dónde puede acercarse a la orientación de Donald Trump sin poner en riesgo los lazos económicos que sostienen parte de la proyección internacional brasileña
La indefinición productiva argentina
La Argentina enfrenta un problema diferente: todavía no resolvió qué modelo productivo quiere adoptar. Esa indefinición se profundizó durante el mismo período en que el país perdió posiciones y Brasil consolidó su ascenso
El esquema industrial argentino no fue reemplazado ni modernizado de manera suficiente. Mientras tanto, los grandes centros urbanos dependen de empleos que tienden a reducirse y la economía se apoya cada vez más en la productividad del sector agropecuario y en la exportación de materias primas
Milei plantea combinar el ordenamiento fiscal con el desarrollo de recursos que permanecieron postergados durante décadas: el gas y el petróleo no convencionales, la minería a gran escala y las actividades vinculadas con la economía del conocimiento y la inteligencia artificial
Su propuesta no deja completamente librada al mercado la construcción de esa nueva estructura. Incluye incentivos para la extracción de hidrocarburos y minerales y garantías destinadas a atraer inversiones en el sector digital. Al mismo tiempo, el Gobierno acepta el retroceso de ramas industriales tradicionales y busca reducir la participación del Estado en el empleo
Ese proceso avanza sin un acompañamiento uniforme de provincias y municipios, que mantienen sus propias prácticas de empleo y organización política
La pregunta que queda abierta
La discusión pendiente es si existe una alternativa concreta al programa oficial. Las fuerzas opositoras, incluido el kirchnerismo, concentran buena parte de su estrategia en las consecuencias sociales del cambio, pero todavía no exhiben con claridad un modelo productivo diferente
Allí aparece la diferencia principal con Brasil. El país vecino podría cambiar de orientación política sin alterar las bases de un proceso económico de largo plazo. La Argentina, en cambio, debe decidir si profundiza la transformación impulsada por Milei o si sus adversarios proponen una alternativa capaz de reemplazarla
La respuesta deberá aparecer en una campaña presidencial que todavía parece lejana, aunque ya condiciona buena parte del debate político