Los buñuelos de acelga son un recurso clásico de la cocina casera: rendidores, económicos y fáciles de adaptar a cualquier mesa. El desafío está en lograr la textura justa, con una cubierta crocante y un interior suave, sin que la preparación termine pesada o aceitosa

La clave está en sacar el agua

El primer paso es cocinar la acelga apenas unos minutos y escurrirla muy bien. Luego conviene presionarla para eliminar el exceso de humedad. Ese detalle cambia el resultado final: cuanto más seca esté la verdura, más liviana quedará la mezcla

Ingredientes

1 atado de acelga

2 huevos

200 g de harina leudante

100 ml de leche

50 g de queso rallado

1 diente de ajo

2 cucharadas de perejil picado

Sal, pimienta y nuez moscada

Aceite para freír

Preparación

Picá la acelga ya cocida y seca. Integrala en un bowl con los huevos, el ajo, el perejil, el queso y los condimentos

Sumá la harina leudante y agregá la leche de a poco, hasta obtener una mezcla espesa, que se mantenga sobre la cuchara

Calentá abundante aceite a fuego medio-alto, hasta que esté bien caliente. Si al poner un poco de mezcla burbujea enseguida, está listo

Tomá porciones con una cuchara y freílas de ambos lados hasta que queden doradas. Retiralas y apoyalas sobre papel absorbente o una rejilla

Tres cuidados para que no absorban aceite

La acelga tiene que quedar lo más seca posible antes de ir al bowl

El aceite debe estar en temperatura alta y pareja desde el inicio

No conviene llenar demasiado la sartén, porque eso baja el calor y arruina la fritura