La Ciudad de Buenos Aires cerró 2025 con indicadores delictivos en mínimos históricos y con una tasa de homicidios de 2,5 cada 100.000 habitantes. Fueron 78 casos en total, la cifra más baja en 31 años, junto con una baja superior al 25 % en robos, hurtos y delitos con armas de fuego frente a 2024

Diego Casaló, jefe de la Policía de la Ciudad, atribuyó ese resultado a una estrategia basada en la información y en el refuerzo de los recursos disponibles. Según explicó, la gestión de seguridad se apoya en múltiples fuentes de datos para orientar la prevención y la respuesta operativa

Más presencia y más logística

Casaló destacó la incorporación de patrulleros, motos, cuatriciclos y personal, dentro de un esquema que busca reforzar la prevención en toda la jurisdicción. La fuerza despliega cerca de 28.000 efectivos por día y, de acuerdo con su planteo, la combinación entre tecnología, análisis y presencia territorial es lo que explica la mejora de los índices

La tecnología como herramienta diaria

El jefe policial sostuvo que la inteligencia artificial ya forma parte del trabajo cotidiano en áreas forenses, cibercrimen y cámaras de seguridad. También subrayó el rol del Anillo Digital en el control de accesos a la ciudad y el uso de algoritmos para transformar las cámaras en herramientas activas de prevención

La cobertura de videovigilancia supera el 83 % y figura entre las más altas de la región. Casaló indicó que la ubicación de cada cámara responde a un análisis previo de conflictividad, nivel de delito y probabilidad de ocurrencia, y agregó que también se suman cámaras privadas orientadas hacia el espacio público

Como ejemplo, mencionó el trabajo en la Comisaría 1-C, en Constitución, donde funcionan las llamadas “cámaras calientes”. Allí, afirmó, cerca de la mitad de las detenciones surge a partir de intervenciones derivadas del sistema de videovigilancia

Cibercrimen sin fronteras

En materia de delitos informáticos, Casaló advirtió que el cibercrimen atraviesa jurisdicciones y no se limita a una sola ciudad. Señaló casos de phishing, estafas y corrupción de menores, además de maniobras que afectan comercios mediante el robo de bases de datos, stock y claves de acceso

También explicó que, al investigar estas maniobras, muchas veces aparecen IPs vinculadas con Estonia, Lituania y otros países de Europa del Este, lo que complica la actuación local y obliga a coordinar con más actores

Crimen organizado y narcomenudeo

Sobre el crimen organizado, Casaló indicó que la fuerza cuenta con una división específica, el Departamento de Investigaciones del Crimen Organizado, aunque la intervención concreta en cada caso depende de la decisión judicial. Para ese tipo de fenómenos, remarcó la necesidad de trabajo conjunto entre fuerzas y jurisdicciones

En relación con el narcomenudeo, afirmó que la prevención se concentra en los accesos a la Ciudad y en villas o barrios de emergencia, donde detectan la mayor circulación de droga. A eso se suma un abordaje multiagencial con Tránsito, Higiene Urbana y Espacios Públicos para ordenar, limpiar, iluminar y retirar estructuras o vehículos abandonados

Según resumió, ese esquema de prevención obliga a la delincuencia a modificar su logística y reduce el acopio de droga dentro de la zona de responsabilidad de la fuerza. Para Casaló, el objetivo final es que el vecino perciba una ciudad más segura y que la policía esté disponible para acompañar el uso cotidiano del espacio público