El avión se quedó sin combustible y cayó a 19 kilómetros del aeropuerto de Medellín. Dos días más tarde, cuando debía disputarse la final de la Copa Sudamericana, apenas quedaban con vida tres futbolistas del Chapecoense. En el cerro donde ocurrió el impacto permanecían restos de equipaje, fuselaje y botines
En total, 71 personas murieron el 28 de noviembre de 2016. Además de los jugadores, estaban los integrantes del cuerpo técnico, dirigentes, periodistas y acompañantes del club brasileño. La final se convirtió así en un escenario de dolor y en una imagen brutal de la fragilidad humana
La pregunta que nació en una semifinal
Días después de la tragedia, Marcos Angeleri, defensor de San Lorenzo, habló sobre la última ocasión de gol que había tenido en la semifinal frente al conjunto brasileño. Su remate había sido detenido por el arquero rival y, apenas dos o tres segundos después, el partido había terminado. Chapecoense avanzó a la final entre aplausos
“¿Y si yo hubiera hecho el gol?”, se preguntó Angeleri. La frase, nacida de una conversación futbolera, adquirió otra dimensión después del accidente. Si San Lorenzo hubiera convertido, quizá habría llegado a la final; Chapecoense no habría viajado a Medellín y muchas de las víctimas tal vez seguirían con vida
Esa posibilidad abrió una historia atravesada por el fútbol, la tragedia y las preguntas sin respuesta. De allí surgió la idea de El secreto de los sobrevivientes, un proyecto inspirado en un koan, una forma de enigma espiritual del budismo zen
Por qué algunos sobrevivieron
El interrogante central era tan simple como imposible de resolver: ¿por qué se salvaron seis personas y no otras? La investigación no encontró un asiento especialmente seguro dentro de un avión. Los estudios ofrecen conclusiones diferentes sobre las zonas más protegidas, pero la supervivencia depende, sobre todo, de la forma en que se produce el impacto
En este caso, el fuselaje se partió en dos y hubo sobrevivientes en distintos sectores: adelante, cerca del ala y en la parte trasera. La distribución de las víctimas no respondió a una regla clara ni permitió establecer un patrón capaz de explicar cada caso
Alrededor del accidente aparecieron varias historias: un club que en apenas siete años había pasado de las competencias locales a una final continental, una jugada decisiva en el minuto 48, una empresa de vuelos chárter creada por un exsenador venezolano, un piloto boliviano que confió en que el combustible alcanzaría y una investigación con ramificaciones en cuatro países
Investigar para ordenar una tragedia
Reconstruir los hechos exigió revisar informes técnicos de las autoridades aeronáuticas colombianas, transcripciones de la caja negra y unas 1200 páginas producidas por una comisión investigadora del Senado brasileño. En ese material apareció el correo electrónico de Ricardo Albacete Vidal, fundador de la empresa aérea, quien nunca había sido acusado formalmente
La respuesta de Albacete Vidal llegó después de 40 preguntas enviadas por correo electrónico. Contestó todas. Ese intercambio permitió profundizar en la cadena de decisiones que condujo al vuelo y en las responsabilidades que rodearon la falta de combustible
La investigación también llevó a Chapecó, en el estado brasileño de Santa Catarina. En 2024, tres futbolistas que habían integrado aquel plantel y no viajaron a Medellín observaron la semifinal junto con el investigador. La consigna fue mirar una jugada desde la perspectiva de un profesional, más allá de la pelota que ve el espectador
Responsabilidad, azar y preguntas abiertas
El accidente no necesita una explicación sobrenatural. La falta de combustible responde a decisiones concretas, una negligencia no equivale al destino y el error humano no se vuelve misterioso por el hecho de que la historia resulte difícil de aceptar
La cadena de responsabilidades fue delineada por investigadores y peritos. Quedaron pendientes uno o varios juicios. Sin embargo, ninguna sentencia podrá explicar por completo por qué una persona sobrevivió mientras otra, ubicada a su lado, murió
La tarea periodística puede reconstruir un vuelo minuto a minuto, interpretar una caja negra, seguir documentos y rastrear responsabilidades. Pero al final de ese recorrido no siempre aparecen respuestas. A veces quedan preguntas enormes y esenciales sobre el azar, la vida y la muerte
En aquella noche de noviembre de 2016, todo comenzó con una pelota que no entró en el arco. Después llegaron el viaje, el accidente y una tragedia que convirtió una jugada de fútbol en una pregunta imposible de cerrar