Charles Spencer, noveno conde de Spencer, decidió reunir sus recuerdos sobre su hermana Diana en Swan Song. Diana, My Sister. El libro fue publicado cuando falta menos de un año para el 30º aniversario de la muerte de la princesa, ocurrida el 31 de agosto de 1997

La conversación tuvo lugar en Althorp, la residencia histórica de la familia Spencer, ubicada al norte de Londres. En una isla de esos terrenos está enterrada Diana de Gales

Una figura que transformó a la monarquía

Spencer explicó que escribió el libro por dos motivos: tiene 62 años, una edad cercana a la que murieron sus padres, y se aproxima el aniversario de la muerte de Diana. Según afirmó, quiso dejar una versión definitiva de la historia de su hermana y también de la propia relación entre ambos

Para el conde, Diana fue mucho más que un integrante de la familia real. La describió como una mujer capaz de liderar y de generar una conexión internacional poco habitual

Recordó que su boda con Carlos, celebrada en julio de 1981, fue seguida por unos 750 millones de personas. A su entender, la monarquía británica interpretó la popularidad de Diana como una amenaza o una alteración del orden establecido, en lugar de comprender el potencial que podía aportar

“No se dieron cuenta de que ese cisne podía volar”, sostuvo Spencer al referirse a la imagen de los cisnes negros que tanto fascinaban a su hermana

Una educación desigual y una personalidad compleja

El conde también habló de la infancia de Diana y de las diferencias educativas entre los hijos varones y las mujeres de la familia. Afirmó que ella tuvo dificultades de aprendizaje que nunca fueron diagnosticadas y que recibió una preparación orientada a convertirse en una “buena señorita”, mientras que él accedió a una educación más completa

Spencer consideró que esa formación no impidió que Diana desarrollara una mirada profunda sobre los problemas sociales. La definió como una persona apasionada, valiente y dotada para impulsar campañas, entre ellas las vinculadas con la ayuda a personas con sida

También imaginó cómo habría sido su vida si hubiera sobrevivido al accidente de París. Dijo que probablemente habría continuado siendo una figura relevante y recordó su interés por trabajar junto a Nelson Mandela en la lucha contra el sida en África subsahariana

El recuerdo de una disputa antes del funeral

Uno de los pasajes más polémicos del libro es el relato de una conversación con Carlos poco antes del funeral de Diana. Spencer aseguró que el entonces príncipe de Gales le dijo: “Nos olvidaremos muy pronto de ella”

Según su versión, ambos habían discutido sobre la decisión de que Guillermo y Enrique caminaran detrás del ataúd. Spencer consideraba que exponer a los niños de esa manera era algo terrible, mientras que Carlos insistía en que debían participar

El conde explicó que decidió incluir aquel episodio porque, a su juicio, permitía comprender las palabras finales de su discurso fúnebre: Diana, dijo entonces, nunca desaparecería de la memoria

La relación con sus sobrinos

Sobre Guillermo y Enrique, Spencer señaló que procura estar disponible sin invadir sus vidas. Contó que Enrique llevó a su familia a Althorp durante el verano y que él intenta ofrecerle apoyo cuando lo necesita

También sostuvo que Diana habría intentado reparar la distancia entre sus hijos y que era una madre afectuosa, comprometida y muy cercana físicamente a ellos

En ese sentido, destacó la afinidad que su hermana tenía con el público español. Afirmó que muchos españoles percibían en ella un espíritu mediterráneo, pese a su origen dentro de una familia real británica marcada por la reserva y la formalidad

Los cambios tras la muerte de Diana

Spencer responsabilizó a los paparazis por la presión que sufrió Diana y afirmó que, después de su muerte, la prensa británica comprendió que aquella situación no podía repetirse. También mencionó la aprobación de normas más restrictivas y la aceptación de esos cambios por parte de los medios

Respecto de la monarquía actual, dijo que no sigue de cerca sus asuntos. Consideró que Isabel II fue una figura excepcional y que Carlos III realiza un trabajo aceptable, aunque prefirió no hacer una valoración más amplia sobre su reinado