Chevron anunció que duplicará su producción de petróleo en Venezuela en los próximos cinco años, tras la firma de un acuerdo bilateral que habilita nuevas concesiones y redefine términos legales, fiscales y comerciales para sus operaciones en el país
Según informó la compañía, el plan contempla una inversión de más de US$7000 millones y una producción superior a los 600.000 barriles diarios hacia 2026. El objetivo, de acuerdo con la empresa, es ampliar su presencia en un mercado clave y reforzar su cartera de activos en la región
Más actividad en la Faja del Orinoco
Entre los activos alcanzados por la decisión figura Petroindependencia, firma en la que Chevron posee el 49% del capital, que recibió licencia para explotar los campos Carabobo 1 y Carabobo 2 Sur-A
El director ejecutivo de la compañía, Mike Wirth, sostuvo que esos yacimientos fortalecen la cartera de la petrolera en Venezuela y aportan valor de largo plazo. También agradeció al secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, por facilitar condiciones para ampliar la inversión y el crecimiento de las operaciones locales
El alcance del entendimiento
El acuerdo prevé que Estados Unidos acceda a 65.000 millones de barriles de crudo, equivalentes al 20% de las reservas probadas de Venezuela, estimadas en más de 300.000 millones de barriles
Desde el oficialismo venezolano se presentó la iniciativa como un intento de reactivar la industria energética tras años de desinversión y sanciones internacionales
El presidente Donald Trump calificó el entendimiento como “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial” y afirmó que las gestiones estuvieron a cargo de Marco Rubio y Pete Hegseth. Rubio, por su parte, sostuvo que el pacto atraerá casi 100.000 millones de dólares en inversión privada, generará empleo y contribuirá a reconstruir la economía venezolana
Las negociaciones entre ambos países se intensificaron después de la captura de Nicolás Maduro, ocurrida el 3 de enero durante una operación militar de fuerzas especiales estadounidenses en Caracas. Desde entonces, el gobierno de Delcy Rodríguez y la Casa Blanca mantuvieron un diálogo constante