SANTIAGO DE CHILE. Las declaraciones del embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, provocaron malestar en el gobierno de Gabriel Boric por sus referencias a la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes
Durante una intervención en el Día del Comercio Global 2026, el diplomático sostuvo que el respaldo estadounidense a los derechos chilenos sobre el paso marítimo debía estar acompañado por una mayor disposición de Santiago a cooperar en asuntos vinculados con los intereses de Washington
Judd señaló que, si Chile busca contar con recursos estadounidenses para combatir el crimen organizado y con apoyo para proteger sus derechos sobre el estrecho, también debe trabajar con Estados Unidos en temas considerados prioritarios por ese país
El embajador explicó además que una de sus tareas consiste en informar a Washington sobre la posición chilena. Según afirmó, esa labor le generó críticas en distintas ocasiones, incluso por considerar que suele respaldar la postura de Chile
La respuesta del gobierno chileno
El canciller Francisco Pérez Mackenna respondió que Chile no necesita respaldo extranjero para defender su soberanía. En ese sentido, remarcó que el Estrecho de Magallanes “fue, es y será siempre chileno”
El Senado chileno también rechazó las expresiones del embajador. En un comunicado, afirmó que el país no acepta condicionamientos ni autorizaciones externas para proteger sus derechos sobre el territorio nacional, respaldados por su historia, su legislación y el Derecho Internacional
El organismo legislativo sostuvo que la cooperación internacional resulta necesaria frente a desafíos comunes, pero advirtió que no debe confundirse colaboración con dependencia ni apoyo con soberanía
Además, señaló que los vínculos con Estados Unidos y con otros países deben basarse en el respeto mutuo, la reciprocidad y la independencia de cada Estado
La aclaración de Brandon Judd
Tras la repercusión de sus dichos, Judd aseguró que sus palabras fueron tergiversadas y que nunca condicionó la soberanía chilena
El embajador agradeció al ministro de Defensa, Fernando Barros, y a quienes, según expresó, reconocieron el contexto de sus declaraciones y su trayectoria de respaldo a la posición de Chile sobre el estrecho
También definió su presentación ante la CSAV como una señal positiva de la relación bilateral y destacó las acciones que ambos países pueden desarrollar juntos para mejorar la seguridad y la prosperidad de la región
El antecedente de la tensión entre la Argentina y Chile
El nuevo cruce se produjo semanas después de que el jefe de la Fuerza Aérea argentina, Gustavo Javier Valverde, afirmara que el Estrecho de Magallanes es uno de los puntos en los que la Argentina debe procurar preservar su soberanía
Chile rechazó entonces esas declaraciones y envió una nota de protesta. Ante esa situación, la Cancillería argentina ratificó que su posición sobre el estrecho se encuentra definida por el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, considerados instrumentos vigentes y definitivos
El episodio ocurre en un escenario de mayor disputa por la presencia de Estados Unidos en la región. La Argentina, además, reforzó su reclamo por las Islas Malvinas y anunció la creación de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego
En las últimas semanas, distintas declaraciones de funcionarios chilenos también generaron malestar en la Casa Rosada y profundizaron la desconfianza entre ambos gobiernos, pese a la sintonía política entre Javier Milei y Antonio Kast