La solicitud de apoyo internacional de Colombia para enfrentar los incendios forestales en Tolima volvió a poner sobre la mesa dos referencias habituales en este tipo de emergencias: Chile y Estados Unidos

Ambos países han construido sistemas con componentes distintos, pero con una misma lógica: anticipar el riesgo, detectar el fuego lo antes posible y mover recursos con rapidez

Chile apuesta por la prevención temprana

En el caso chileno, una de las bases del modelo es la inversión pública destinada a la temporada de incendios. El año pasado, el Gobierno anunció un presupuesto de 160.803 millones de pesos chilenos

Ese aumento permitió ampliar en 27% las brigadas de combate y prevención, sumar 15 aeronaves, elevar en 48% el personal bomberil y reforzar en 40% los recursos para prevención

El país también opera un sistema tecnológico integral para identificar zonas con mayor probabilidad de propagación y activar respuestas anticipadas

Botón Rojo y Golpe Único

Una de las herramientas más conocidas es el Botón Rojo, que evalúa temperatura, viento, humedad y combustible fino muerto para estimar la posibilidad de ignición

Si el riesgo supera 70% y el viento pasa de 20 kilómetros por hora, se realizan patrullajes y puede suspenderse el uso de maquinaria agrícola

A eso se suma el protocolo Golpe Único, creado en 2017 tras los grandes incendios que golpearon el centro y sur del país. Su idea es simple: despachar el máximo de recursos desde el primer foco, incluso si el área afectada es menor a una hectárea

La comunidad como primera línea

Chile también involucra a los vecinos. La Red de Prevención Comunitaria reunía en 2025 a más de 3.520 personas capacitadas en ocho regiones y tenía 494 comités activos

Entre sus herramientas está Rawli, un bot de WhatsApp que permite reportar emergencias con la etiqueta #IF, junto con fotos, videos, ubicación y texto. Esa información se deriva a 12 centrales de la red para su verificación y coordinación

El esquema se completa con Waze Forestal, Tero, simulacros, cursos, recuperación de espacios y labores como el mantenimiento de cortafuegos y la retirada de material combustible

Estados Unidos combina tecnología y flota aérea

En Estados Unidos, el modelo se apoya en inversión permanente, tecnología, capacidad aérea y medidas para reducir la exposición de las viviendas

El Servicio Forestal y el Departamento del Interior destinan recursos a prevención, investigación y reducción de riesgos. California, uno de los estados más expuestos, invierte cerca de 3.800 millones de dólares al año en prevención y combate

Allí, CAL FIRE trabaja durante todo el año para atender emergencias

Viviendas más protegidas y detección automática

Una de las medidas más visibles en California es la llamada Zona Zero, que exige mantener despejada la vegetación en un radio de 1,5 metros alrededor de las viviendas ubicadas en áreas de alto riesgo

El país también impulsa Firewise USA, una red con más de 3.000 comunidades reconocidas que participan en la reducción del riesgo y la preparación frente a incendios forestales

En materia tecnológica, ALERTCalifornia reúne más de 1.200 cámaras de alta definición y usa inteligencia artificial para detectar humo en pocos minutos. Cuando encuentra señales de fuego, envía alertas a los organismos de emergencia

El Servicio Forestal también utiliza modelos de inteligencia artificial alimentados con décadas de datos meteorológicos para anticipar zonas de riesgo y mejorar la toma de decisiones antes, durante y después de una emergencia

Una flota preparada para grandes incendios

La respuesta aérea es otro rasgo central del esquema estadounidense. Entre los equipos usados están los DC-10 Very Large Air Tanker, capaces de descargar hasta 9.400 galones de retardante en una sola operación

También se emplean C-130 Hércules con sistema MAFFS, aviones cisterna BAe-146, MD-87 y RJ85, además de los CL-415 Super Scooper, que pueden cargar agua directamente desde lagos y embalses