En 2021, el presidente chino Xi Jinping prometió que su país dejaría de financiar centrales eléctricas de carbón en el extranjero. Cinco años después, China canceló buena parte de los proyectos previstos, aunque la expansión del combustible fósil continúa por vías que no quedaron completamente alcanzadas por ese compromiso
Un informe publicado esta semana calcula que China anuló el 67% de la capacidad de generación a carbón que planeaba desarrollar fuera del país. La suspensión de esos proyectos, con un total de 61,5 gigavatios, habría evitado la emisión de unos 6.400 millones de toneladas de dióxido de carbono durante su vida útil
Las inversiones privadas mantienen abierta la expansión
El compromiso de 2021 se concentró en el financiamiento estatal, pero dejó margen para que compañías privadas chinas siguieran invirtiendo en centrales extranjeras. Esa excepción se convirtió en uno de los principales obstáculos para frenar por completo la expansión del carbón
Indonesia concentra la mayor parte de la capacidad respaldada por empresas chinas que todavía está prevista, con 17,1 gigavatios. Muchos de esos proyectos abastecen directamente a industrias pesadas, como las plantas de fundición de níquel y aluminio, sin conectarse a la red eléctrica nacional
Este modelo, conocido como carbón cautivo, permite que las centrales funcionen para instalaciones industriales específicas. Vietnam y Pakistán aparecen después, aunque cada uno tiene menos de cuatro gigavatios en proyectos en desarrollo
El sudeste asiático vuelve a priorizar la seguridad energética
La transición energética enfrenta nuevas dificultades en el sudeste asiático, una región que representa cerca de una quinta parte del crecimiento de la demanda mundial de energía hasta 2035. Durante años, sus países dependieron en gran medida de combustibles fósiles importados de Oriente Medio
Los impactos de los conflictos en Rusia y Ucrania, y posteriormente de la guerra con Irán, reforzaron la preocupación por garantizar el suministro. El cierre del estrecho de Ormuz agravó la presión sobre varios gobiernos y llevó a Filipinas, Tailandia, Indonesia y Vietnam a aumentar el uso de carbón
Al mismo tiempo, la crisis impulsó nuevas inversiones en energía solar para viviendas, vehículos eléctricos y alternativas nucleares. Las fuentes renovables crecen con rapidez, pero el carbón todavía ocupa un lugar central en el sistema energético regional
China enfrenta una contradicción climática
China fue durante años el mayor financiador internacional de centrales de carbón. Actualmente también lidera la fabricación de vehículos eléctricos, paneles solares y turbinas eólicas, además de registrar una expansión récord de las energías limpias dentro y fuera de sus fronteras
Sin embargo, el país continúa siendo el mayor emisor anual de dióxido de carbono y encabeza la construcción de nueva infraestructura carbonífera doméstica, aunque su consumo de carbón comienza a disminuir lentamente
Xi no asistió a la Asamblea General de Naciones Unidas de esta semana y optó por participar en una cumbre con el presidente estadounidense Donald Trump. El vicepresidente chino Han Zheng acudió a Nueva York en su lugar
El resultado de la promesa china dependerá tanto de las decisiones de Pekín como de la disposición de los países receptores a abandonar el carbón. Mientras la demanda mundial se estabiliza, el sudeste asiático avanza en sentido contrario y mantiene abierta una disputa decisiva para el futuro de la transición energética