Cody Conrod, el jugador profesional de Fortnite conocido como Clix, lanzó el Dr3amin Access Fund para ayudar a jóvenes que buscan ingresar al competitivo mundo de los deportes electrónicos

El jugador estadounidense de 21 años ya entregaba equipos valuados en cientos de miles de dólares mediante un sorteo anual durante las fiestas. Ahora, a través de su nueva compañía, convirtió esas acciones en una iniciativa formal

El costo de competir

Fortnite propone enfrentamientos en los que los jugadores deben sobrevivir mientras el mapa se reduce. Para competir en los niveles más altos se necesitan computadoras potentes, cuyos precios aumentaron junto con el costo de las placas gráficas, los procesadores y la memoria

Conrod recomienda contar con un equipo capaz de alcanzar al menos 120 cuadros por segundo. Incluso las computadoras básicas de menos de 500 dólares son cada vez más difíciles de conseguir, según el investigador de la industria Joost van Dreunen

“Cualquiera que esté comenzando su carrera o armando su primera computadora tiene cada vez más dificultades para encontrar hardware y componentes”, señaló van Dreunen

Una computadora que cambió su carrera

Conrod conoce esa dificultad. Cuando empezó a jugar a los cinco años, su familia no podía comprarle una computadora especialmente preparada para videojuegos. Durante el auge de Fortnite, debió conformarse con un equipo que funcionaba a 30 cuadros por segundo

Después de insistir durante meses, su padre aceptó comprarle una computadora de unos 1.600 dólares, pero le pidió que devolviera el dinero en tres meses trabajando durante el verano en su empresa de plomería. Conrod logró reunirlo en apenas dos semanas gracias a sus ganancias en Fortnite

“Si nunca hubiera tenido esa computadora, si nunca hubiera tenido acceso a ella, esta carrera no existiría”, afirmó el jugador desde su habitación en Dallas, donde transmite partidas durante horas ante miles de espectadores

A los 14 años, Conrod ya había ganado cerca de 200.000 dólares en la Copa Mundial de Fortnite. Cansado de levantarse a las 6 de la mañana para ir a la escuela y competir por la tarde, les pidió a sus padres dejar los estudios para dedicarse por completo al juego. Tras algunas dudas, ellos aceptaron

Un fondo con financiamiento en desarrollo

Van Dreunen advierte que todavía es muy difícil vivir de los esports. Los mayores ingresos se concentran en la cima y, además, muchas personas aún no consideran que los videojuegos competitivos sean una carrera legítima

Conrod espera que el fondo reduzca el peso económico que implica comprar una computadora y ayude a que más familias permitan a sus hijos probar hasta dónde pueden llegar. De todos modos, sostiene que quienes continúan en la escuela deben mantener buenas calificaciones

La iniciativa recibirá parte de los ingresos de la marca de ropa de Conrod. También podrá recibir aportes de otras empresas durante Clixmas, su campaña anual de fin de año. El propio jugador también contribuirá: el año pasado destinó unos 100.000 dólares a una entrega de cinco computadoras personalizadas por día durante diciembre

El ejemplo de un jugador beneficiado

El proyecto tuvo una muestra reciente de su potencial. El equipo de Conrod terminó cuarto entre 50 duplas en el Campeonato Mundial de Fortnite celebrado en Bélgica y obtuvo un premio de 120.000 dólares

Entre sus rivales estuvo Joshreyli, un jugador al que había conocido dos años antes, durante el primer Clixmas. En aquella ocasión, Conrod desafió a su audiencia a eliminarlo en un duelo individual a cambio de una computadora

Joshreyli ganó el desafío, recibió el equipo y desde entonces obtuvo ingresos de seis cifras como jugador profesional, según Conrod. “Es un círculo completo y una de las razones por las que quiero hacer más cosas así. Esas historias me impulsan”, expresó