El olor desagradable de saliva en una almohada aparece cuando las bacterias descomponen las proteínas que quedan sobre la tela mientras se seca. El proceso es parecido al que provoca el mal olor del sudor
Para eliminarlo, conviene actuar apenas se detecta. El procedimiento requiere bicarbonato de sodio, agua fría, detergente líquido y, de ser posible, exposición directa al sol
1. Dejar actuar el bicarbonato
Retira la funda y ubica la zona afectada. Espolvorea una cantidad generosa de bicarbonato, sin frotar, para evitar daños en las fibras
Deja el polvo entre tres horas y toda la noche, según la intensidad del olor. Después, aspira o cepilla los restos de la superficie
2. Remojar en frío y lavar con agua tibia
Antes de colocar la funda en la lavadora, déjala en agua fría durante algunos minutos. Este paso ayuda a desprender los residuos y evita que el calor los fije en la tela
Luego, lava la funda con detergente líquido. Elige, de preferencia, uno indicado para residuos biológicos, como sudor o secreciones corporales
Utiliza agua tibia, nunca caliente, y revisa las instrucciones de la etiqueta. Las fundas de algodón toleran temperaturas más altas que las sintéticas, que pueden encogerse o dañarse
3. Secar al sol
Extiende la funda bajo la luz directa del sol. El calor y la exposición solar ayudan a reducir las bacterias que hayan quedado en la tela sin añadir otros productos
Si no es posible secarla al aire libre, utiliza la secadora en un ciclo bajo. El resultado puede ser similar en cuanto al secado, aunque con menor efecto sobre las bacterias
Frecuencia de lavado de fundas y almohadas
Las sábanas y fundas de almohada deben lavarse una vez por semana. La almohada completa puede lavarse cada tres o seis meses, siempre después de revisar la etiqueta del fabricante
Algunas almohadas de espuma no soportan la agitación de una lavadora. También conviene elegir el intervalo más frecuente si se suda mucho durante la noche, se come en la cama o se duerme con mascotas
No mezclar bicarbonato y vinagre
No apliques bicarbonato y vinagre al mismo tiempo sobre la misma superficie. La combinación puede generar sustancias irritantes para la piel, los ojos, la nariz y los pulmones
Si se utilizan ambos productos, deben aplicarse por separado: primero uno, retirarlo por completo y después usar el otro. Durante la limpieza, mantén el espacio ventilado para reducir la concentración de vapores
El bicarbonato también ayuda con otros olores
El bicarbonato de sodio puede utilizarse como neutralizador de olores en espacios cerrados. Para ello, basta con colocar una pequeña cantidad en un recipiente abierto, por ejemplo dentro del refrigerador
Su carácter alcalino ayuda a neutralizar los ácidos relacionados con los malos olores, por lo que puede ser una alternativa económica para mantener frescos distintos textiles y ambientes