MOMBASA. Un tribunal de Kenia condenó a Paul Mackenzie a 200 años de prisión por la muerte de 191 personas vinculadas con la organización religiosa que lideraba. La sentencia incluye 100 años por las muertes provocadas por inanición y otros 100 por homicidios directos

La jueza Diana Kavedza, del Tribunal Superior de Mombasa, precisó que 183 víctimas murieron de hambre y que las ocho restantes fueron asesinadas. El tribunal atribuyó a Mackenzie la principal responsabilidad penal por trasladar a sus seguidores a una zona remota y ordenarles ayunar hasta la muerte

Mackenzie, un ex taxista que se presentaba como pastor, había sido declarado culpable junto con otros 28 integrantes de la Good News International Church. Los crímenes fueron cometidos entre enero de 2021 y septiembre de 2023

Una comunidad aislada en el bosque

El caso salió a la luz en abril de 2023, cuando la policía comenzó a encontrar fosas comunes en el bosque de Shakahola, cerca de Malindi, en la costa del océano Índico. Los integrantes de la organización vivían en chozas de barro y seguían reglas que rechazaban la medicina moderna y la educación formal

Según la acusación, Mackenzie convencía a sus seguidores de dejar de comer junto con sus hijos para alcanzar el cielo antes del fin del mundo. Algunos colaboradores amenazaban o golpeaban a quienes se resistían, mientras otros ocultaban y enterraban los cuerpos

La Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia contabilizó 448 cadáveres en el bosque. Además, Mackenzie enfrenta acusaciones por la muerte de otras 52 personas en una aldea ubicada a unos 30 kilómetros del lugar. Ese proceso continúa abierto y el predicador se declaró inocente

La fiscalía había pedido la pena de muerte

La fiscalía solicitó la pena capital para Mackenzie y prisión perpetua para sus cómplices. Kavedza rechazó esa posibilidad porque, dentro de la secta, la muerte era presentada como un camino hacia la salvación. La legislación keniata contempla la pena de muerte, aunque el país no ejecuta condenas desde 1987

Mackenzie negó haber obligado a sus seguidores a morir de hambre. Su abogado cuestionó la sentencia y confirmó que presentó una apelación. También sostuvo que las penas de entre 160 y 200 años equivalen en la práctica a cadenas perpetuas

El asistente religioso de Mackenzie, Smart Mwakalama, recibió una condena de 160 años. Durante la audiencia, el líder religioso conversó con él y sonrió en varias ocasiones

Familias que todavía buscan respuestas

Para los familiares, el fallo no cerró una tragedia que comenzó hace más de tres años. Muchos todavía no recuperaron los restos de sus seres queridos y numerosos cadáveres permanecen sin identificar

Suleiman Ziro perdió a seis de sus siete hijos y a su esposa en 2023. Tras recorrer 120 kilómetros para asistir a la audiencia, consideró insuficiente la condena y reclamó la pena de muerte

Stephen Mwiti, de 48 años, también perdió a seis hijos. El hombre cuestionó que se considerara voluntaria la decisión de los adultos de someterse al ayuno cuando también fueron llevados niños al bosque

Dan Mackenzie, hijo del predicador, logró escapar tras rechazar las enseñanzas de su padre. Aunque dijo sentir tristeza por la condena, consideró que el fallo representaba justicia para las víctimas. Algunos de sus hermanos fueron rescatados y permanecen bajo cuidado infantil

Una investigación aún abierta

Durante el juicio declararon alrededor de 120 testigos. Las autopsias indicaron que la mayoría de las víctimas murió de hambre, mientras que otros cuerpos presentaban señales de estrangulamiento, golpes o asfixia. También se hallaron cuerpos en letrinas y enterrados vivos

La cantidad de restos obligó a suspender temporalmente las excavaciones porque las morgues locales se quedaron sin espacio. Mackenzie todavía enfrenta procesos por terrorismo, homicidio involuntario, abuso infantil y tortura

La sentencia representa uno de los principales avances judiciales de una investigación que expuso los abusos cometidos durante años dentro de una comunidad religiosa aislada del contacto con el exterior