La impresión 3D de hormigón comienza a ganar espacio como alternativa para agilizar la construcción y reducir desperdicios. El sistema utiliza un diseño digital para depositar una mezcla cementicia en capas y formar muros y otras estructuras

Una tecnología desarrollada en España busca instalarse en la Argentina con una propuesta orientada a producir en serie. Según sus impulsores, la máquina puede fabricar en 48 horas los muros necesarios para una vivienda de aproximadamente 120 m²

Muros fabricados en una nave industrial

El equipo, denominado Cosmos 3D, permanece dentro de una nave industrial. Allí recibe el diseño de la vivienda y construye los paneles mediante sucesivas capas de material

A diferencia de otros sistemas que trasladan la impresora hasta cada terreno, en este caso se transportan los muros terminados. Mientras se prepara la platea y el lote, las piezas pueden producirse en paralelo y luego ser llevadas en camión hasta la obra

Los paneles pueden incluir cámaras internas para facilitar el tendido posterior de las instalaciones eléctricas y sanitarias, además de incorporar materiales aislantes. La fabricación bajo techo también permite continuar con la producción durante lluvias u otras condiciones climáticas adversas

El plazo real incluye el fraguado y el montaje

Las 48 horas corresponden a la fabricación de los muros, no a la entrega de la vivienda terminada. Una vez producidas, las piezas deben fraguar durante un período que puede extenderse entre dos semanas y un mes, según la mezcla y los aditivos empleados

Después comienza el montaje. Con la platea lista y una coordinación eficiente entre las instalaciones, el techo y el resto de los componentes, el ensamblaje podría realizarse en aproximadamente una semana, de acuerdo con experiencias tomadas como referencia en Brasil

La empresa estima que el método podría disminuir hasta un 60% el tiempo total de una obra tradicional, aunque el resultado depende de las características de cada proyecto

Una inversión inicial de US$800.000

El ahorro previsto frente a la construcción convencional se ubica entre el 30% y el 40%. La cifra puede variar según la escala del desarrollo, la logística, los proveedores y las terminaciones elegidas

El objetivo planteado es alcanzar un costo inferior a los US$1000 por metro cuadrado terminado. La impresora que se busca comercializar en el país tiene un valor aproximado de US$800.000, sin incluir impuestos aduaneros. El traslado desde la compra hasta la llegada a la Argentina demandaría entre tres y cuatro meses

Qué infraestructura necesita el sistema

Para operar la máquina se requiere una nave de al menos 200 m², un espacio destinado al fraguado de los muros, conexión eléctrica trifásica y dos personas por turno

La puesta en marcha incluiría la instalación del equipo, capacitación y asistencia técnica local. Técnicos especializados acompañarían el proceso inicial durante unos 10 días, con el objetivo de entrenar a los operadores y verificar el funcionamiento antes de comenzar la producción habitual

Viviendas, minería y naves industriales

Además de las casas, la tecnología podría aplicarse en desarrollos residenciales de gran escala, donde la repetición de modelos permite aprovechar mejor la capacidad de la impresora

También se analizan posibles usos en vivienda social, minería y construcción de naves industriales. El sistema ya se utiliza para fabricar viviendas a escala en Brasil y tiene aplicaciones mencionadas en Canadá, Chile, España, Portugal y Turquía, entre ellas casas premium, centros comerciales, materiales y mobiliario urbano

Una vida útil superior a 50 años

Según la empresa, el mortero empleado puede alcanzar una resistencia similar o superior a la del hormigón convencional. La vida útil proyectada de las construcciones supera los 50 años, siempre que reciban el mantenimiento habitual de cualquier vivienda