Desde que un auto sale del concesionario comienza a perder valor y su mantenimiento se convierte en un gasto habitual. Sin embargo, con los cuidados adecuados, puede permanecer en buenas condiciones durante muchos años

La decisión de cambiarlo no depende únicamente del tiempo transcurrido o de la cantidad de kilómetros recorridos. También es importante evaluar su estado mecánico, el costo de las reparaciones y las condiciones de seguridad que ofrece

Las señales que indican un desgaste importante

Las averías constantes o una falla grave cuya reparación implique un desembolso elevado son motivos para comparar el costo del arreglo con el de reemplazar el vehículo

También conviene prestar atención a ruidos inusuales en el motor, temperaturas inadecuadas, pérdidas de líquidos y humo negro en el escape. Este último puede indicar que el motor no funciona correctamente y que otras piezas podrían verse afectadas

Las vibraciones en el volante y las anomalías en la dirección representan otro aspecto relevante, ya que pueden comprometer la seguridad. La carrocería deteriorada también debe ser considerada: en caso de un accidente, un auto en malas condiciones podría no responder del mismo modo que uno nuevo

El kilometraje de referencia

Cuando existen ruidos y holguras en los frenos, la dirección o las suspensiones, el auto puede necesitar una revisión exhaustiva. Si no recibió los servicios mecánicos y el mantenimiento de sus piezas en los plazos correspondientes, la reparación podría resultar costosa

Como referencia general, los 250.000 kilómetros suelen considerarse un límite adecuado para analizar el cambio del vehículo. La cifra se vincula con un promedio de 24.000 kilómetros recorridos por año y con una vida útil cercana a los 10 años en un uso particular

De todos modos, el kilometraje no es una regla fija. El mantenimiento, el tipo de conducción y el uso que recibió el auto pueden permitir que recorra más kilómetros o, por el contrario, hacer necesario reemplazarlo antes

Cuándo comenzar a planificar el reemplazo

Al superar los nueve años de antigüedad, puede ser conveniente empezar a evaluar la compra de otro vehículo, especialmente si aparecen fallas frecuentes o aumentan los gastos de mantenimiento

Para quienes decidan cambiarlo, una alternativa es buscar oportunidades de compra hacia el final de un trimestre, cuando los vendedores pueden mostrar mayor flexibilidad en los precios