LA HABANA.- Fidel Castro habría cumplido 100 años este jueves y, todavía hoy, su figura sigue marcando la vida pública cubana: para algunos, representa un legado de dignidad y protección social; para otros, fue el responsable de un modelo que desembocó en la crisis actual

Durante la semana, Cuba organizó actividades en su memoria, entre ellas la Feria Internacional del Libro, muestras de arte, conciertos y encuentros con delegados de organizaciones de izquierda de distintos países. Su imagen aparece en hospitales y sus consignas siguen visibles en carteles y murales repartidos por las calles

Para muchos cubanos, su nombre alcanza con una sola palabra: Fidel

El escritor y ensayista Miguel Barnet sostuvo que Castro dejó una herencia vinculada con la cultura, la educación, la salud pública y la preocupación por los sectores más pobres. Otros, en cambio, insisten en que no hubo justificación para limitar libertades políticas ni para impedir la diversidad dentro de la sociedad cubana

Un aniversario en medio del desgaste

El centenario llega en un momento especialmente duro para la isla. Desde enero, la administración de Donald Trump impuso un bloqueo de combustible y luego sumó sanciones con el objetivo de presionar al gobierno comunista para que introduzca cambios políticos y económicos

Esas medidas agravaron una crisis económica de cinco años, alimentada además por sanciones previas y por un fallido reajuste financiero interno

El impacto en la vida cotidiana es amplio: apagones prolongados, falta de combustible y medicamentos, caída de la actividad industrial y turística, cancelaciones de vuelos, restricciones al transporte y reducción de jornadas laborales y escolares

La figura que sigue dividiendo a Cuba

Castro gobernó durante cinco décadas, desde 1959 hasta que entregó la presidencia a su hermano en 2008. Durante ese período encabezó actos multitudinarios y pronunció discursos de largas horas. Mantuvo influencia política hasta su muerte, en 2016

Entre quienes aún lo defienden está Argelia Mustelier, jubilada de 61 años residente en La Habana Vieja, quien afirmó que Fidel dejó todo lo bueno del proceso revolucionario y que, en tiempos difíciles, habría encontrado una manera de aliviar el sufrimiento de la población

Su historia comenzó en el oriente cubano, donde nació el 13 de agosto de 1926. Tras recibirse de abogado, se volcó a la política

En 1953 participó en el ataque al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, una acción fallida contra Fulgencio Batista. Fue capturado, luego liberado y partió al exilio en México

Más tarde regresó a la isla junto a otros rebeldes y encabezó la guerrilla que terminó con la caída de Batista en 1959

Ya en el poder, impulsó la reforma agraria, una gran campaña de alfabetización y la nacionalización de empresas privadas. Esas decisiones chocaron con Estados Unidos y transformaron a Castro en un símbolo de las luchas anticoloniales y revolucionarias en América Latina y otros países en desarrollo

Un legado aún abierto

La misma figura que sigue siendo admirada por una parte de la población también es vista como el origen de una larga fractura política. Para el historiador Manuel Cuesta Murúa, el costo fue la restricción de libertades y la imposibilidad de expresar la pluralidad del país, una herida cuyas consecuencias todavía se sienten

Entre los más jóvenes, el recuerdo es distinto. Cristian Cohello, de 27 años, dijo que su generación no vivió a Castro como un líder activo, sino como una presencia cada vez más distante. Para él, lo que quedó de ese legado es prácticamente nada

En medio de la crisis actual, agregó, ni siquiera la reaparición de un nuevo Fidel alcanzaría para resolver los problemas del país