“Probablemente no estoy soltera solo por casualidad. Sería muy duro para un hombre vivir conmigo, a no ser que sea terriblemente fuerte”. La frase de Coco Chanel sirve de punto de partida para entender un fenómeno que crece: según datos de Naciones Unidas, una cuarta parte de la población mayor de 18 años es soltera
En esa misma línea, un estudio de Pew Research Center proyecta que una cuarta parte de los adultos jóvenes de hoy nunca se habrá casado cuando llegue a los 50 años. Entre los solteros consultados, el 50% no busca una relación romántica ni citas; otro 10% prefiere encuentros casuales, y solo el 14% quiere una relación seria
La soltería como elección
Bella DePaulo, científica social con doctorado en Harvard y profesora de la Universidad de California, es una de las principales investigadoras sobre la experiencia de vivir sin pareja. Su charla TEDx superó los 1,7 millones de visualizaciones y su último libro se titula Soltero de corazón: el poder, la libertad y la alegría que llena el corazón de la vida de soltero
Para ella, la soltería ya no puede entenderse solo como una etapa de espera. “Ha habido gente que ha elegido estarlo durante siglos”, afirma. La diferencia, sostiene, es que hoy son más visibles, hablan abiertamente de su decisión y reciben más atención pública
Menos estigma, más voces
DePaulo distingue entre distintas formas de estar soltero. Por un lado, están quienes viven solos, no están casados, no conviven con una pareja romántica y no mantienen una relación comprometida. Por otro, quienes sienten que la vida en soltería encaja mejor con su personalidad y les daría más bienestar que el matrimonio
Según su mirada, el aumento de personas que viven sin pareja vuelve más difícil sostener el estereotipo del soltero triste, aislado o fracasado. También les da más peso social para cuestionar esas ideas
Las desventajas que persisten
La investigadora advierte que el estigma no desapareció. Quienes siguen solteros suelen ser vistos como menos maduros o menos felices que los casados, y además enfrentan desigualdades concretas. En Estados Unidos, por ejemplo, hay cientos de leyes que solo protegen a las personas legalmente casadas
También menciona efectos cotidianos: eventos sociales pensados sobre todo para parejas, menos tiempo dedicado a las amistades después del matrimonio y ventajas laborales para empleados casados, incluso mejores salarios en algunos casos. “En casi todos los ámbitos de la vida, las personas solteras están en desventaja”, resume
Soledad no es lo mismo que estar solo
DePaulo rechaza la idea de que soltería y soledad sean equivalentes. Dice que también hay personas casadas que se sienten profundamente solas, incluso dentro de una relación. Y agrega que muchos solteros por naturaleza valoran su tiempo a solas para descansar, pensar, crear o cultivar su espiritualidad
En su experiencia, quienes disfrutan genuinamente de su independencia rara vez sufren por estar solos. No evitan la soledad: la transforman en un espacio propio
Una ventaja que crece con la edad
Otro de sus hallazgos cuestiona una creencia extendida: la idea de que las personas solteras se vuelven más tristes con el paso del tiempo. “Están equivocados”, sostiene. Según su investigación, suelen sentirse bien y, desde la mediana edad hasta la vejez, incluso mejor
Explica que eso ocurre porque mantienen vínculos diversos, no dependen de una sola persona para su vida cotidiana y ya saben resolver por sí mismas las tareas que en una pareja suelen repartirse. Además, quienes han pasado mucho tiempo solos suelen adaptarse mejor a esa condición en la vejez que quienes enviudaron o se divorciaron recientemente
Para DePaulo, la clave está en mirar la soltería sin prejuicios: no como una carencia, sino como una forma de vida que, para muchos, puede ser más libre, más estable y más feliz