Perder a un progenitor se asocia con un aumento notable de los problemas de salud mental en niños y adolescentes. Un estudio reciente halló que estos casos presentan una tasa de trastornos diagnosticables casi el doble que la de los menores que viven con ambos padres biológicos
La investigación analizó datos de encuestas nacionales de más de 6.300 hogares australianos con niños de entre 4 y 17 años. Según los resultados, cerca del 22% de los menores que habían sufrido una pérdida parental desarrolló algún trastorno de salud mental, frente al 11% de quienes convivían con ambos progenitores
El impacto es mayor cuando la pérdida es por muerte
Los niveles más altos de problemas aparecieron entre los niños cuyos progenitores biológicos habían fallecido. En ese grupo, más de uno de cada cuatro presentó depresión, ansiedad, TDAH u otros trastornos
También se observaron cifras elevadas entre los menores afectados por separación o divorcio. En esos casos, alrededor de uno de cada cinco desarrolló un problema de salud mental
La situación fue todavía más grave en los niños de 4 a 11 años que perdieron a un progenitor por fallecimiento: en ellos, la tasa de trastornos superó el 38%
Una etapa especialmente vulnerable
La investigadora principal señaló que la pérdida de un padre o una madre es más frecuente de lo que suele creerse y que su efecto sobre la salud mental infantil es claro y medible
Otra especialista vinculada al apoyo de familias en duelo advirtió que niños y adolescentes pueden volverse más vulnerables a la ansiedad, las conductas de riesgo y otros problemas físicos y emocionales cuando enfrentan al mismo tiempo el duelo y las presiones de la vida cotidiana
Los autores del estudio también alertaron sobre las dificultades que muchas familias enfrentan para acceder a ayuda. Entre los obstáculos mencionaron listas de espera largas, costos elevados y la falta de información sobre dónde buscar apoyo
Por eso, subrayaron la necesidad de detectar antes estos casos y de garantizar servicios de salud mental accesibles, basados en evidencia y con mejores vías de derivación para las familias