La pasta forma parte de la identidad gastronómica argentina, en buena medida por las oleadas inmigratorias italianas de los siglos XIX y XX. En Buenos Aires, esa tradición se expresa en D’Oro Italian Bar, un restaurante que nació en 1999 y que con el tiempo se convirtió en una empresa familiar con distintas áreas de operación

Una formación italiana y el primer restaurante

Entre 1989 y 1996, los hermanos Claudio y Norberto D’Oro, hijos de italianos, estudiaron gastronomía en Roma. Al regresar al país fundaron Gino, un restaurante bautizado en homenaje al apodo de su padre

Aunque no tenían experiencia en gestión, incorporaron de la escuela italiana una fuerte atención por la calidad, el movimiento del servicio y el respeto por las recetas tradicionales. Esa formación también les permitió actualizar productos y preparaciones sin perder de vista su origen

Tres años después, utilizaron la venta de departamentos que tenían como inversión para adquirir el local actual de D’Oro. El restaurante abrió en Buenos Aires en 1999, mientras el país se acercaba a una de sus crisis económicas más profundas

Un restaurante sostenido durante las crisis

Durante un período, los hermanos trabajaron simultáneamente en Gino y en D’Oro, dos locales ubicados casi uno frente al otro. El nuevo negocio acumuló deudas iniciales, pero logró sostenerse con una clientela estable y una administración que fue perfeccionándose con el tiempo

El local, ubicado en la zona conocida como la Manzana de las Luces, atravesó la crisis de 2001 y las manifestaciones vinculadas con Cromañón. En ese contexto, las protestas y los cortes dificultaban el trabajo, aunque muchos clientes continuaban llegando al restaurante

La expansión hacia Miami

En 2012, D’Oro desembarcó en Miami después de un año de gestiones y búsqueda de inversores. La apertura exigió adaptarse a un mercado diferente y encontrar una ubicación en Downtown, proceso que se concretó tras once meses de búsqueda

El proyecto estadounidense tuvo un formato distinto del porteño: funcionó como un café gourmet con vinos, champagne, entradas, ensaladas y bruschettas. Más adelante, los hermanos vendieron parte de sus acciones porque los inversores decidieron no continuar con la expansión hasta recuperar el capital aportado, aunque conservaron una participación en el negocio

De negocio familiar a empresa organizada

Norberto se radicó en Europa en 2017 y Claudio adquirió la totalidad de las acciones. Entre 2021 y 2022, parte de la propiedad pasó también a sus hijos, María Florencia y Leandro D’Oro

Con la incorporación de la nueva generación, la familia reformuló la estructura de la compañía. El restaurante se organizó en áreas de Recursos Humanos, Marketing, Ventas, Infraestructura y Administración, con revisiones periódicas para fortalecer cada sector

Desde hace algo más de un año, la marca también funciona como importadora de productos italianos bajo el nombre D’Oro Italian Import. En su local de Buenos Aires, la ambientación combina ladrillos vistos, murales y obras de arte con una propuesta gastronómica que reúne platos históricos, reinterpretaciones propias y vinos argentinos e italianos

La carta incluye opciones como mezzaluna, fettuccine y fussiloni, además de productos traídos de Italia. Así, D’Oro articula formación profesional, tradición familiar y gestión empresarial dentro de una misma propuesta gastronómica