La Policía Nacional detuvo durante la madrugada del domingo a un hombre de 26 años acusado de agredir sexualmente a una mujer de 22 dentro de una de las carpas instaladas en el acampe de la Puerta del Sol, en Madrid
Según la reconstrucción inicial, el sospechoso ingresó durante la noche en la tienda y habría abusado de la joven. Cuando ella reaccionó, el hombre se habría puesto violento. Otro joven que estaba en la carpa intervino para reprocharle su conducta y ambos comenzaron a pelear
Tras el aviso a la Policía, los agentes detuvieron al acusado cerca de las 6.30. Su identidad no trascendió y permanece a la espera de ser puesto a disposición judicial
Un campamento con servicios y espacios propios
La acampada de la Puerta del Sol cumple un mes y funciona como una pequeña ciudad levantada en el centro de Madrid. El predio reúne tiendas, comedor, enfermería, biblioteca, ferretería y espacios destinados a asambleas
Las carpas están protegidas por lonas verdes y azules, y entre ellas se trazaron calles con nombres como “La Rabia” y “Abajo los Muros”. También hay plazas dedicadas a Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años cuyo desalojo de la vivienda en la que había vivido durante siete décadas impulsó parte de las protestas, y a Gaza
La movilización reclama medidas para facilitar el acceso a la vivienda y se convirtió en uno de los temas centrales de las elecciones generales adelantadas al 29 de noviembre. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convocó los comicios después de no lograr aprobar en el Congreso un paquete de medidas sobre vivienda
En la enfermería se turnan enfermeros, médicos, psicólogos y trabajadoras sociales. El lugar ofrece principalmente primeros auxilios, aunque profesionales de la zona también habilitaron sus consultas privadas para atender a personas con cáncer
Disputas por el impacto en el centro de Madrid
El Gobierno descartó desalojar el campamento, una decisión cuestionada por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y por la presidenta de la región, Isabel Díaz Ayuso. Ayuso intentó sin éxito obtener judicialmente el desalojo y afirmó que la protesta perjudica al comercio y a la imagen del país
La estación de metro ubicada debajo de la plaza fue cerrada durante varias horas por motivos de salubridad. Además, la Policía impidió que grupos de ultraderecha llegaran hasta la acampada
Algunos comerciantes aseguran que sus ventas disminuyeron. El propietario de una marroquinería cercana calculó una caída de un tercio en su facturación. Otros negocios, en cambio, colaboran con los manifestantes: una librería feminista ofrece baños, duchas, carga de teléfonos, espacio de almacenamiento y un lugar para descansar