Cada 7 de noviembre se celebra en el país el Día del Canillita, una jornada dedicada a los trabajadores que distribuyen y venden diarios y revistas. La fecha reconoce su papel en la difusión de información y mantiene vivo el vínculo entre la literatura popular y este oficio
La conmemoración coincide con el aniversario de la muerte de Florencio Sánchez, dramaturgo uruguayo fallecido en Milán el 7 de noviembre de 1910, a los 35 años, por tuberculosis
De la venta callejera a los kioscos
La historia de los canillitas comenzó antes de que existiera una celebración oficial. En 1868, el diario La República incorporó una modalidad de venta callejera observada en Nueva York: contrató a niños y jóvenes para ofrecer ejemplares en la vía pública
El sistema permitió reducir los costos de distribución y acelerar la llegada de los diarios a los lectores, al evitar la intermediación directa del correo postal. Con el tiempo, esa práctica se consolidó y dio lugar a la red de kioscos y puestos fijos que caracteriza a las ciudades argentinas
El origen del término
El nombre canillita surgió en el ámbito teatral. Sánchez llegó a la Argentina a comienzos del siglo XX, donde continuó su actividad periodística y desarrolló su carrera como dramaturgo
En 1903 estrenó el sainete Canillita, protagonizado por un niño de bajos recursos que vendía periódicos para ayudar a su familia. El personaje tenía piernas largas y delgadas, visibles por el pantalón corto que usaba. A partir del lunfardo, Sánchez lo llamó canillita, en alusión a esa característica física
El éxito de la obra hizo que el término trascendiera la ficción y comenzara a utilizarse para identificar a los jóvenes que vendían diarios en las calles. Con las décadas, la palabra se extendió a todos los trabajadores del rubro, sin importar su edad
Una fecha para preservar la memoria
El reconocimiento oficial de la celebración comenzó en 1947. Desde entonces, el gremio de los canillitas conservó un lugar central en la distribución de publicaciones y en la vida cotidiana de los lectores
El 7 de noviembre vincula la memoria de Sánchez con la identidad laboral de quienes acercan las noticias a distintos puntos del país. El personaje de su sainete se transformó en un símbolo asociado a una profesión que atravesó cambios tecnológicos y sociales sin perder su nombre ni su origen