La inspiración digital puede ser un punto de partida para diseñar una casa o una oficina. Sin embargo, cuando las referencias se convierten en modelos de vida, los ambientes corren el riesgo de perder su identidad

Antonio Llambías, diseñador de interiores y creador de Valuarte, propone comenzar cualquier proyecto desde un lugar diferente: conocer a las personas que van a habitar el espacio antes de elegir muebles, colores o tendencias

Según su mirada, la repetición de estilos responde a una forma cada vez más estandarizada de pensar la vida. Esa homogeneidad también se traslada a los interiores, que terminan pareciéndose entre sí y priorizando la función por encima de la personalidad

La inspiración no debe transformarse en un modelo de vida

Para Llambías, las redes sociales pueden aportar ideas, recursos técnicos y referencias visuales. El problema aparece cuando esas imágenes dejan de servir como inspiración y comienzan a definir cómo una persona cree que debería vivir

En ese punto, la búsqueda deja de estar relacionada con los deseos propios y empieza a imitar la vida de otros. Por eso, el diseñador considera fundamental identificar qué imágenes ayudan a construir un espacio auténtico y cuáles imponen una aspiración ajena

Tres decisiones para crear ambientes personales

1. Entender a quien va a habitar el espacio

El primer paso consiste en conocer los hábitos, gustos y necesidades del cliente. También es importante observar sus costumbres, su manera de organizarse y la relación que mantiene con los objetos y los ambientes

Para alcanzar esa comprensión, el diseñador considera necesario conversar y compartir tiempo con la persona. Solo así es posible interpretar cómo se percibe a sí misma y qué necesita de su entorno cotidiano

2. Organizar la distribución sin limitar la creatividad

Después llega la etapa técnica, que incluye el análisis de los planos, las dimensiones y la distribución. El objetivo es lograr que cada decisión responda al concepto general del proyecto

La funcionalidad, sin embargo, no debería impedir la exploración. Llambías defiende la posibilidad de incorporar elementos inesperados y de encontrarle un sentido a aquello que, en principio, parece absurdo

En esta instancia también se definen los materiales, las texturas, las proporciones y las dimensiones que darán forma al ambiente

3. Seleccionar objetos con algo para contar

Los muebles y objetos decorativos completan la identidad del espacio. La propuesta no consiste en reunir piezas de una misma colección, sino en combinar elementos de distintas épocas, materiales y tamaños

El equilibrio surge cuando cada objeto encuentra su lugar y establece una relación con los demás. Para el diseñador, esa conversación entre piezas permite construir ambientes más personales y alejados de las fórmulas repetidas

La elección de formas y colores, desde esta perspectiva, no busca únicamente decorar. También pretende que las personas puedan reconocerse en los espacios que habitan