Agustina Lanteri y Sebastián Popritkin se conocieron en una escuela de gastronomía y, entre clases, sabores e ideas, encontraron algo más que una amistad: una sociedad creativa. Ambos querían cambiar de vida y apostar por un proyecto propio

“Meternos en el mundo gastronómico fue una decisión consciente y apasionada”, resumen al hablar del origen de Barragán, la lonchería mexicana que hoy ya tiene presencia en Caballito, Palermo y Saavedra

De la cocina saludable a la apuesta mexicana

Agustina siempre estuvo vinculada con la cocina. Tras vivir un año en Francia, volvió a Buenos Aires y decidió formarse profesionalmente. Sebastián, en tanto, trabajaba como diseñador, pero cada vez sentía más cerca el mundo de los restaurantes

Sus caminos se cruzaron en la Escuela de Arte Gastronómico. Primero imaginaron un proyecto de cocina saludable, pero la pandemia frenó ese plan. A fines de 2020 retomaron la idea desde cero y descubrieron una afinidad común: la gastronomía callejera mexicana

La lógica de una lonchería

El concepto de Barragán toma como referencia a las loncherías de México: espacios simples, familiares y relajados, donde se come bien a cualquier hora

Por eso, el menú va de la mañana a la noche e incluye tacos, burritos, quesadillas, nachos y tortas de jamón, además de opciones como chipás, waffles, sándwiches y pepas caseras. Para acompañar, ofrecen café de especialidad, aguas frescas, micheladas y margaritas

“Nos atrae la simpleza y la honestidad de la gastronomía mexicana”, dicen. Entre sus favoritos mencionan los tacos de guisado, la torta de jamón y las quesadillas más tradicionales

Caballito, el primer impulso

El primer local abrió en agosto de 2021 en Caballito, a metros de Plaza Irlanda. Funcionaba en una antigua peluquería de apenas 42 metros cuadrados, con cocina a la vista y mesas al aire libre

El vínculo con el barrio fue inmediato. Vecinos curiosos se acercaban antes de la apertura y, desde el primer día, el local tuvo clientes esperando probar la propuesta

Un homenaje en el diseño

El nombre Barragán y la estética del espacio también tienen una historia. El proyecto homenajea al arquitecto mexicano Luis Barragán, reconocido por sus tonos tierra, sus geometrías limpias y su relación con la naturaleza

Los colores terracota y el verde de las plantas forman parte de esa identidad desde el inicio. Según cuentan, esa sensibilidad llegó también de Sheila Aidenbaum, pareja de Sebastián, que había estudiado la obra de Barragán para su tesis final de arquitectura

Brunch, vecinos y nuevas sedes

Después del buen recibimiento en Caballito, llegaron nuevas aperturas en Palermo y Saavedra. Cada una tiene rasgos propios, pero mantienen una misma idea: ubicarse en esquinas tranquilas, lejos de los polos más concurridos, y construir un lazo cercano con el vecindario

La sede de Saavedra ocupa una antigua carnicería histórica que había quedado abandonada. Allí también montaron su primer centro de producción de pastelería, desde donde abastecen a todas las sucursales

El brunch se volvió uno de los grandes atractivos de Barragán. Entre los platos más elegidos aparecen el burrito de pollo con mix de quesos, palta, huevo, pico de gallo con mango, pickles de repollo y crema ácida; los huevos divorciados; los tacos de alambre; y las quesadillas de hongos con portobellos y espinaca

En pastelería, las pepas picosas se ganaron un lugar propio: llevan ganache de chocolate y un toque de chile. También destacan la torta tres leches con crema de pistachos, merengue y pistachos picados, y el pastel vasco con almíbar de ananá

Picante a medida

Uno de los desafíos fue adaptar los sabores mexicanos al paladar argentino. Desde el comienzo entendieron que debían moderar el nivel de picante para encontrar un punto justo

Por eso, sumaron jalapeños, chiles rojos y salsa picosa, pero siempre con la opción de pedir los platos sin picante. También ofrecen tres salsas caseras: amarilla, verde y roja

Hoy, dicen, mucha gente los busca justamente por ese de sabores. Y hacia adelante sueñan con llevar Barragán a otras ciudades del país, e incluso al exterior, sin perder lo que los define: identidad, calidez y comida hecha con convicción