Dos goletas históricas, el Pilot y el Victory Chimes, quedaron hundidas a comienzos de julio mientras estaban amarradas en la costa de Brooklyn, en Nueva York. La situación abrió una fuerte discusión en la comunidad marítima sobre su eventual rescate y sobre las causas del naufragio

Las embarcaciones, hoy propiedad de la empresa Crew, estaban junto a un sector próximo al canal de Gowanus, una de las aguas más contaminadas de Estados Unidos y actualmente sometida a un proceso de limpieza de largo plazo

Patrimonio bajo el agua

El Pilot, de unos 37 metros de eslora y con algo más de un siglo de historia, prestó servicio en Boston Harbor, trabajó para la Guardia Costera durante la Segunda Guerra Mundial y más tarde fue usado como barco educativo y de investigación. También albergó a Jacques Cousteau en los años 70 y 80

El Victory Chimes, botado en 1900 y de unos 39 metros, figura en el Registro Nacional de Lugares Históricos y es considerado el último superviviente de su tipo, un velero de fondo plano pensado para navegar en aguas estrechas y poco profundas. Además, aparece en la moneda estatal de Maine emitida en 2003

Una recuperación compleja

La empresa asegura que trabaja con aseguradoras, especialistas en salvamento y peritos marinos para definir los pasos a seguir. Su director ejecutivo señaló que reflotar barcos de madera de ese tamaño exige equipamiento especial, planificación cuidadosa y coordinación extensa

Aunque aún no se determinó por completo qué provocó el hundimiento, ambos veleros se fueron a pique en momentos en que se registraron fuertes ráfagas de viento

Reclamos por respuestas

Distintos referentes del ambiente marítimo pidieron que se intente salvar las naves y que se aclaren las circunstancias del hecho. Para algunos, la pérdida de estas piezas históricas sería irreparable

Especialistas consultados advierten que, incluso si logran sacarlas del agua, reconstruirlas sería muy costoso y difícil, en parte porque la madera original con la que fueron construidas ya no se consigue con facilidad

Desde el entorno patrimonial de Maine también expresaron preocupación por el posible destino de los barcos, a los que consideran parte importante de la memoria marítima del estado y del país