La comunidad internacional no ha recortado lo suficiente sus emisiones de gases de efecto invernadero y el planeta se encamina a superar en los próximos años el límite de 1,5 ºC respecto a la era preindustrial. Así lo recoge el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que advierte de que el sobrepaso del objetivo fijado en el Acuerdo de París será inevitable

Aun así, el documento subraya que ese exceso puede ser temporal si los países actúan con rapidez. La diferencia entre un leve rebasamiento y un aumento más acusado es clave, porque cada décima adicional amplifica los riesgos y agrava los impactos con el paso del tiempo

España, en primera línea del calentamiento

Los efectos no se repartirán de forma uniforme. En España, por su posición geográfica, ya se observan señales claras de un clima más extremo. Las olas de calor son más frecuentes, más largas y más intensas, y 2026 apunta a cerrar uno de los veranos más cálidos de la serie histórica

El país ha sufrido cuatro olas de calor y más de 5.000 muertes atribuibles a las altas temperaturas. Además, se espera que en los próximos días los termómetros superen los 40 grados en algunas zonas, en un episodio de calor anómalo para comienzos de septiembre

Más fuego, más agua y más daño costero

El aumento de la temperatura también alimenta un escenario más favorable para los incendios forestales. Este verano, fuegos como los de Burgohondo, Los Gallardos o La Mierla han vuelto a mostrar la vulnerabilidad del territorio, aunque el cambio climático no sea la única causa de los grandes incendios sí es un factor que los intensifica

Las lluvias extremas son otra de las consecuencias esperadas. Las precipitaciones más intensas incrementan el riesgo de inundaciones, especialmente en zonas costeras y ribereñas. La DANA de 2024, con 238 víctimas mortales, y el tren de borrascas de finales de 2025 y comienzos de 2026 siguen siendo ejemplos recientes de ese patrón

A ello se suma la subida del nivel del mar, que presiona a las ciudades bajas y a las infraestructuras críticas. En muchas playas españolas ya se aprecia el retroceso de la costa, lo que obliga a replantear paseos marítimos y otras instalaciones cercanas al litoral

Menos biodiversidad y más riesgo para la salud

El exceso térmico también amenaza a los ecosistemas. La biodiversidad se verá empujada hacia el norte y a mayores altitudes, mientras algunos bosques y sistemas montañosos europeos podrían reducirse

En paralelo, aumentarán los problemas de salud vinculados al calor, a la nutrición y a la exposición a patógenos. El calentamiento global, advierte Naciones Unidas, deja ya efectos visibles y no se limita a escenarios futuros

Reducir el daño todavía es posible

El informe insiste en que la prioridad es reducir cuanto antes la magnitud y la duración del sobrepaso de 1,5 ºC. Para ello, la respuesta debe ser inmediata, sostenida y global, con un recorte profundo de las emisiones y una transición fuera de los combustibles fósiles

La eliminación de dióxido de carbono de la atmósfera puede ayudar en el futuro, mediante reforestación, restauración de ecosistemas u otras técnicas de captura, pero no sustituye la reducción de emisiones. Ambas vías deben ir acompañadas de medidas de adaptación, sobre todo en las regiones y grupos más expuestos

Lo que se haga ahora determinará cuánto se supera el umbral, durante cuánto tiempo y qué parte de los daños será irreversible