BRASILIA. Las elecciones legislativas dejaron en Brasil un Congreso de mayoría conservadora, con una composición que podría facilitar una amnistía para Jair Bolsonaro, condenado por intento de golpe de Estado. El próximo presidente también heredará numerosas vacantes en instituciones clave, entre ellas la Corte Suprema, el banco central y los organismos reguladores

El Partido Liberal (PL), vinculado al expresidente, obtuvo 19 de las 54 bancas en disputa en el Senado y se convirtió en la principal fuerza de la Cámara alta, aunque todavía está lejos de controlar sus 81 escaños. En Diputados, consiguió al menos 85 de las 513 bancas

Flavio Bolsonaro, senador de 45 años e hijo mayor del exmandatario, obtuvo el 47,03% de los votos, frente al 45,16% de Luiz Inácio Lula da Silva. Ambos deberán enfrentarse en el balotaje del 25 de octubre

Una amnistía para Bolsonaro

La nueva distribución de fuerzas podría ser decisiva para aprobar el proyecto de amnistía que Flavio Bolsonaro prometió impulsar. La medida permitiría que su padre dejara la prisión domiciliaria y también podría beneficiar a cientos de manifestantes condenados por el asalto a las sedes de los tres poderes en Brasilia, ocurrido en enero de 2023

La Justicia considera esos hechos parte de la misma trama golpista por la que Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión, tras su derrota frente a Lula en las elecciones de 2022

“Vamos a liberar a los presos políticos del 8 de enero”, afirmó Flavio Bolsonaro durante su discurso de victoria en Brasilia. Entre los asistentes estaba Lucía Barros, una empresaria jubilada de 72 años

La familia Bolsonaro también amplió su presencia institucional. Michelle Bolsonaro y Carlos Bolsonaro obtuvieron bancas en el Senado por el Distrito Federal y Santa Catarina, respectivamente. Jair Renan Bolsonaro fue elegido diputado por Santa Catarina, mientras que Renato Bolsonaro, hermano del expresidente, consiguió un escaño como diputado federal por San Pablo

En contraste, varias candidaturas respaldadas por Lula no prosperaron. Las exministras Marina Silva y Simone Tebet perdieron en San Pablo frente a candidatos bolsonaristas. En Minas Gerais, Nikolas Ferreira casi triplicó su votación respecto de las elecciones anteriores y superó los 3,1 millones de votos, el resultado más alto de la historia, por encima de la marca obtenida por Eduardo Bolsonaro en 2018

El objetivo de la Corte Suprema

El bloque conservador también busca avanzar contra Alexandre de Moraes, el juez que condujo el proceso judicial contra Jair Bolsonaro. Decenas de pedidos de destitución esperan tratamiento en el Senado, donde hasta ahora fueron frenados por la conducción de la Cámara alta

El Senado renovado elegirá a un nuevo presidente en febrero. Para destituir a un juez de la Corte Suprema se necesitan 54 de los 81 votos. Con alrededor de 50 senadores, la coalición conservadora quedaría cerca de ese umbral

Flavio Bolsonaro defiende un juicio político contra Moraes, una herramienta que nunca fue utilizada. El Senado también tiene la facultad de aprobar o rechazar a los candidatos presidenciales para integrar la Corte Suprema

El ganador del balotaje podrá proponer a cuatro de los 11 integrantes del máximo tribunal. En abril, los senadores rechazaron la candidatura del procurador general Jorge Messias, propuesto por Lula, en una decisión que prolongó una vacante de casi un año, la más extensa desde el retorno de Brasil a la democracia en la década de 1980

Un Congreso con mayor poder

Las vacantes acumuladas podrían darle al próximo presidente una influencia considerable sobre la política monetaria, la supervisión de los mercados financieros y la interpretación de la Constitución

En el banco central hay dos puestos vacantes en el consejo de administración desde enero, incluido el cargo encargado de la política económica y de supervisar las previsiones sobre las tasas de interés. Es el período más prolongado sin cubrir esas posiciones

Al mismo tiempo, los partidos del Centro podrían consolidar un amplio bloque de derecha y centroderecha. Ese escenario dificultaría la gestión de un eventual nuevo gobierno de Lula y favorecería una administración encabezada por Bolsonaro

El Congreso también ganó influencia sobre el presupuesto. Las asignaciones parlamentarias, destinadas a proyectos locales o específicos, representaron el 7,5% del gasto discrecional federal efectivo en 2018 y llegaron al 21% en 2025

La pérdida de control del Ejecutivo sobre la agenda legislativa también se refleja en la cantidad de leyes aprobadas. El año pasado, el Congreso sancionó 178 proyectos impulsados por legisladores y solo 50 presentados por el Poder Ejecutivo. En 2007, durante el segundo mandato de Lula, la relación había sido inversa: 142 proyectos del Ejecutivo frente a 52 del Congreso