¿Puede un burrito convertirse en un problema político? En la derecha estadounidense, la discusión sobre el precio de ese plato de origen mexicano se transformó en una señal del malestar que persiste por el costo de vida y la inflación
El burrito, una tortilla de trigo rellena de arroz, carne, frijoles y otros ingredientes, suele verse como una comida abundante y accesible. Sin embargo, esa percepción quedó en duda después de que Andrew Kolvet, vocero de Turning Point USA, difundiera el reclamo de un estudiante universitario: “Un burrito no debería costar 20 dólares”
Una queja que encendió la discusión
Kolvet sostuvo que parte del problema se explica por la inflación heredada de la pandemia y de la gestión anterior, pero remarcó que la sensación cotidiana sigue siendo la misma: las cosas básicas cuestan demasiado
En Washington, un burrito para llevar se ofrecía el viernes entre 6,50 y 13,50 dólares en dos cadenas de comida rápida, según los ingredientes incluidos. Aun así, varios conservadores cuestionaron que los jóvenes se quejen y los acusaron de tener gustos costosos
De los fideos instantáneos al choque interno
El congresista republicano Dan Crenshaw respondió con una recomendación simple: comer fideos instantáneos, como hacía él en la universidad. También Marc Thiessen, exasesor de George W. Bush y hoy columnista, criticó a los estudiantes por “lloriquear” y recordó que se alimentaba a base de fideos cuando se graduó
La réplica más dura llegó del vicepresidente J. D. Vance, quien ironizó sobre Thiessen y sugirió que nunca le había faltado un burrito. El cruce reflejó una disputa más amplia dentro del partido sobre cómo hablar del bolsillo de los votantes
Inflación, elecciones y temor al “efecto María Antonieta”
Trump insistió esta semana en que la inflación bajó en Estados Unidos y negó que su política arancelaria haya empujado los precios. Pero una encuesta reciente de la Universidad Marquette mostró que el 35% de los consultados considera el costo de vida su principal preocupación, muy por encima de otros temas como la guerra en Irán
Ese dato alimenta la inquietud republicana de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre. El temor es que el discurso de libre mercado y de austeridad personal suene desconectado de las dificultades reales de la población
La comparación que algunos hacen es con el llamado “efecto María Antonieta”, asociado a la frase apócrifa “Que coman brioche”. Más allá de su veracidad histórica, la expresión quedó como símbolo de las élites alejadas de los problemas cotidianos
Una polémica que también alcanza a Kennedy Jr.
En medio de ese clima, Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud, lanzó un programa de cocina con recetas que presenta como saludables y económicas. En su primera entrega mostró unas hamburguesas de salmón con ensalada y dijo que costaban 5 dólares por persona, aunque esa cifra fue cuestionada de inmediato
La discusión por el burrito, lejos de ser una anécdota gastronómica, terminó funcionando como un termómetro político: el costo de la comida sigue siendo una herida abierta para una parte del electorado republicano