NUEVA YORK.– En las semanas previas a matar a sus tres hijos, Lindsay Clancy anotó en un diario la evolución de sus síntomas. Primero escribió sobre “pensamientos intrusivos”; días después los describió como “horribles” y remarcó la palabra en mayúsculas

El 24 de enero de 2023 estranguló a sus hijos, de 5 años, 3 años y 8 meses. Tres años y medio más tarde, su caso ocupa un lugar central en la discusión sobre los cambios psiquiátricos que pueden atravesar las mujeres después del parto

El juicio terminó con un jurado sin acuerdo. La defensa afirmó que Clancy estaba psicótica y no podía ser considerada legalmente responsable. Los fiscales sostuvieron que sufría depresión, pero que conservaba la capacidad de comprender sus actos

Cuando el miedo aparece como una imagen no deseada

Ambas partes coincidieron en que Clancy padecía pensamientos intrusivos: ideas, imágenes o impulsos perturbadores que irrumpen sin ser buscados. La discusión se concentró en determinar si esas experiencias eran propias de la ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo, o si formaban parte de una psicosis posparto

La investigación reciente indica que estos pensamientos son muy frecuentes entre quienes tienen un hijo. Un estudio de 2022 que siguió a 763 mujeres canadienses halló que el 96% había pensado en dañar accidentalmente al bebé y el 54% había tenido ideas de lastimarlo de manera intencional

Los temores suelen alcanzar su mayor intensidad durante los dos primeros meses posteriores al parto y disminuir dentro de los seis meses. Los especialistas explican que, en muchos casos, pueden impulsar una conducta protectora: revisar más seguido al bebé y evitar situaciones consideradas peligrosas

El trastorno obsesivo-compulsivo afecta aproximadamente al 6% u 8% de las mujeres durante el período posparto, frente a entre el 1% y el 3% de la población general. Su tratamiento suele incluir terapia de exposición y, cuando es necesario, antidepresivos en dosis altas

La pérdida de percepción como señal de alarma

El cuadro de Clancy siguió una evolución más compleja. En septiembre de 2022, cuando su tercer hijo tenía casi cuatro meses y ella comenzaba a destetarlo, describió ataques de ansiedad, depresión, culpa, insomnio, falta de placer y pensamientos acelerados

Durante los meses siguientes recibió diagnósticos diferentes, entre ellos ansiedad generalizada, trastorno bipolar y depresión mayor. También probó 13 medicamentos psiquiátricos, incluidos antidepresivos, benzodiacepinas, antipsicóticos y estabilizadores del ánimo. Según declaró, varios le provocaron insomnio y entumecimiento emocional

A finales de noviembre habló por primera vez de sus pensamientos intrusivos con su psiquiatra. En un mensaje enviado el 2 de diciembre, los describió como intensos y vinculados con su deseo de que todo terminara. Días más tarde le contó a su madre que pensaba en dañar a sus hijos

La defensa sostuvo que el 23 de enero de 2023 Clancy tuvo una alucinación de comando: una voz masculina que le ordenó matar a los niños. La psicosis posparto afecta a entre una y dos de cada mil madres recientes y constituye una emergencia psiquiátrica que suele requerir internación

Una diferencia clínica que no siempre es sencilla

Los especialistas suelen distinguir los pensamientos intrusivos de los síntomas psicóticos por la relación que la persona mantiene con ellos. En el trastorno obsesivo-compulsivo, las imágenes o ideas suelen provocar miedo y rechazo. En la psicosis, en cambio, pueden ser vividas como verdaderas y justificadas

También existen diferencias en la forma de la experiencia. Los pensamientos obsesivos suelen aparecer como imágenes, palabras o impulsos. Las alucinaciones psicóticas pueden presentarse como voces, junto con señales como confusión, paranoia o cambios marcados en el comportamiento

Sin embargo, algunos especialistas advierten que la frontera puede volverse imprecisa. La falta de sueño, los cambios conductuales y la pérdida repentina de conciencia sobre la enfermedad pueden modificar el cuadro y exigir una nueva evaluación

Por esa razón, los profesionales recomiendan conversar también con familiares o personas cercanas, que pueden advertir signos de paranoia o transformaciones que la paciente no reconoce

El caso de Clancy llevó a revisar una idea que durante años se utilizó para tranquilizar a las madres: que sentir rechazo ante un pensamiento aterrador bastaba para descartar una psicosis. Ahora, algunos expertos consideran necesario investigar además la presencia de manía, confusión, paranoia y pérdida de percepción

La preocupación entre los especialistas es doble. Por un lado, buscan detectar a tiempo una emergencia psicótica. Por otro, intentan evitar que las mujeres oculten pensamientos intrusivos por temor a ser consideradas peligrosas o a que les quiten a sus hijos

El mensaje que procuran transmitir es que padecer un trastorno posparto no convierte a una mujer en una mala madre ni en una villana. El desafío, señalan, es mejorar la capacidad de reconocer los distintos cuadros sin aumentar el miedo de quienes necesitan pedir ayuda