La muerte de Korey Stringer en 2001, tras desplomarse durante una práctica con Minnesota Vikings, dejó una lección que cambió los protocolos en el deporte profesional: ante un golpe de calor, lo urgente es enfriar al paciente antes de trasladarlo
Stringer llegó al hospital con una temperatura corporal central de 108,8 grados Fahrenheit después de pasar cerca de una hora y media desde que salió de un ejercicio de bloqueo hasta su atención definitiva. Aunque fue llevado a un tráiler con aire acondicionado junto al campo, la falta de un diagnóstico y un tratamiento eficaces agravó su estado
Murió unas 15 horas después. Es el único jugador de la NFL conocido que falleció por golpe de calor por esfuerzo
Una regla nacida de una tragedia
Douglas Casa, director ejecutivo del Instituto Korey Stringer de la Universidad de Connecticut, afirmó que en decenas de casos de muerte por golpe de calor la víctima habría sobrevivido con un enfriamiento adecuado y rápido. Sostuvo que una tina con hielo y agua puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte
Casa conoció de cerca el problema desde su propia experiencia. A los 16 años se desplomó durante una carrera de 10 kilómetros y perdió el conocimiento durante dos horas. Sobrevivió gracias a una atención rápida y a una inmersión en agua fría que, aunque llegó después del traslado, ayudó a salvarle la vida
El especialista, que integra el comité médico general de la NFL, asesora de forma habitual a la liga en temas de seguridad. La presencia obligatoria de tinas de inmersión en agua fría cerca de los campos de entrenamiento de todos los equipos es una de las medidas que surgieron en los años posteriores a la muerte de Stringer
Kelci Stringer, viuda del exjugador, aseguró que contar la historia de Korey ayuda a convertir el dolor en acción. Para ella, la enseñanza sigue siendo clara: es mejor prevenir que reaccionar tarde