El Colegio Nacional de Buenos Aires inauguró un nuevo centro deportivo en su histórico predio de Puerto Madero, un espacio que durante décadas estuvo rodeado de antiguos docks, silos y grúas en desuso

La obra demandó dos años y comprendió una intervención integral de 12.500 metros cuadrados. El edificio tiene 16 metros de altura y fue construido en el Campo de Deportes que el colegio utiliza desde 1914

Un predio que atravesó décadas de transformaciones

Hasta comienzos de los años 90, llegar al complejo deportivo era una experiencia complicada para los estudiantes. La zona portuaria estaba abandonada y el acceso desde la avenida Alem implicaba caminar varias cuadras y cruzar puentes

En aquel entonces, el predio contaba con dos canchas de fútbol, además de espacios para practicar básquet, vóley y handball. Dos ovejas mantenían corto el pasto y los alumnos podían comprar hamburguesas preparadas por los cuidadores del lugar

La transformación de Puerto Madero modificó por completo el entorno. En 1991, Carlos Menem cedió las 170 hectáreas del antiguo puerto a la Corporación Antiguo Puerto Madero, integrada en partes iguales por el Estado Nacional y la Ciudad de Buenos Aires

El desarrollo urbano del barrio provocó una disputa por la titularidad del terreno utilizado por el colegio. El conflicto llegó a la Justicia y terminó en 2012, cuando se falló a favor de la institución

Con el tiempo, la relación entre el colegio y la Corporación mejoró. Ambas partes firmaron un convenio para construir el centro deportivo, en cumplimiento de normas nacionales y porteñas que obligan a invertir parte de las ganancias del desarrollo de Puerto Madero en infraestructura y educación pública

Un gimnasio cubierto y nuevas canchas

En la planta baja funciona una cancha cubierta de madera, con medidas reglamentarias y tablero electrónico para básquet, handball y vóley. El espacio cuenta con gradas retráctiles para 300 espectadores

Los niveles superiores incluyen un gimnasio aeróbico con vista al área deportiva, vestuarios, una sala de usos múltiples y una sala para profesores. En la terraza se construyó una cancha de hockey de césped sintético, rodeada de áreas parquizadas y sectores de descanso

El acceso a la terraza se realiza mediante una rampa perimetral que rodea tres caras del edificio. Las nuevas instalaciones se suman a cinco canchas de cemento y a los campos de césped natural para fútbol 9 y hockey, que también fueron renovados

El polideportivo dispone de ascensor y equipos de climatización frío-calor. De este modo, los estudiantes pueden realizar actividad física durante todo el año y las clases no deben suspenderse por lluvias

Actividad para 2500 estudiantes

Al Campo de Deportes concurren alrededor de 2500 alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires. Las actividades comienzan a las 7.45 y se extienden hasta las 17.30

“Las canchas no paran nunca”, explicó la rectora Valeria Bergman. El centro funciona de lunes a lunes: los sábados se organizan campeonatos y los domingos concurren exalumnos para jugar

El mantenimiento del césped también se profesionalizó. Según Liliana Suárez, vicerrectora del turno tarde y jefa del Departamento de Educación Física, el pasto se reacondiciona dos veces al año, se vuelve a sembrar y recibe riego automático

En el predio trabajan 30 personas entre docentes y no docentes. Entre los profesores se encuentra Sofía Dragonetti, integrante de la selección argentina que fue campeona mundial de beach handball

La comunidad educativa proyecta crear una liga de escuelas estatales. Además, durante la semana de inauguración, estudiantes del Colegio San José de Calasanz participaron de una actividad en las nuevas instalaciones. La Asociación Argentina de Aikido también solicitó utilizar el gimnasio para organizar un torneo

La experiencia de los estudiantes

Los alumnos que estrenaron la cancha cubierta destacaron el cambio respecto de las condiciones anteriores. Baltazar, estudiante de segundo año, dijo que antes jugaban al aire libre, en el playón, y definió la transformación como “muy radical”. Su compañero Facundo calificó el espacio como “emocionante” e “impresionante”

Eva y Esmeralda, también de segundo año, valoraron la posibilidad de practicar vóley bajo techo. Para ellas, la experiencia resulta más cómoda y tiene un aspecto “más profesional”

El colegio también cuenta con una pileta climatizada en el subsuelo de su sede de la calle Bolívar, en la Manzana de las Luces, donde los alumnos realizan actividades de natación

El recuerdo del antiguo Campo de Deportes

La inauguración reunió a exalumnos como Axel Kicillof, Martín Lousteau, Mariano Recalde, Matías Lammens y Rodolfo D’Onofrio

D’Onofrio cursó en el colegio entre 1960 y 1965 y recordó que, por entonces, el puente de acceso presentaba dificultades y en ocasiones los estudiantes debían cruzar en bote. “Solo estaba el campo con un lugar para vestuario”, señaló al comparar aquella época con el nuevo complejo

Marcela Suárez, exalumna y directora de la obra, contó que entre 1981 y 1985 Puerto Madero todavía estaba separado del resto de la ciudad por una reja perimetral. Para ingresar había controles de Prefectura y los estudiantes caminaban entre los galpones portuarios

La arquitecta explicó que el proyecto buscó vincular el edificio con las construcciones vidriadas de Puerto Madero y, al mismo tiempo, integrarlo al paisaje de la antigua Costanera Sur y la Reserva Ecológica

Matías Lammens, que asistió al colegio entre 1993 y 1998, también fue testigo de la transformación del barrio. Recordó que durante sus primeros años los docks estaban abandonados y que, al finalizar la secundaria, el entorno ya contaba con restaurantes y otros espacios de encuentro

“Para los pibes es un golazo”, resumió Lammens al referirse a la nueva infraestructura deportiva