La visita del papa León XIV a la Argentina está prevista del 8 al 11 de noviembre de 2026. El recorrido contempla paradas en Claypole, Luján, Córdoba y la ciudad de Buenos Aires
Durante su estadía en la capital, el pontífice se hospedará en la sede de la Nunciatura Apostólica, ubicada en el histórico Palacio Fernández Anchorena, en el barrio de Recoleta
Una residencia construida en 1907
La historia del edificio comenzó en 1907, cuando Juan Antonio Fernández y Rosa Irene de Anchorena encargaron su construcción al arquitecto francés Édouard Le Monnier
El matrimonio, sin embargo, nunca llegó a vivir allí. La casa quedó al cuidado de empleados del servicio doméstico, que mantenían sus grandes habitaciones y salones
Los hijos de la pareja visitaron Buenos Aires en algunas ocasiones, aunque se alojaron en el hotel Plaza. Uno de ellos describió la dimensión de la residencia en una carta a sus padres: “Es una casa tan grande y yo me siento tan solito”
De residencia presidencial a propiedad de Adelia Harilaos
En 1922, Marcelo Torcuato de Alvear alquiló el palacio para vivir allí junto con su esposa, Regina Pacini. La propiedad se convirtió entonces en residencia presidencial, aunque la pareja permaneció allí solo un año antes de mudarse a Belgrano
Después, Adelia María Harilaos de Olmos alquiló la casa. Viuda del exgobernador de Córdoba Ambrosio Olmos y vinculada a la Iglesia, con el tiempo decidió comprarla
Harilaos también fue reconocida por sus actividades benéficas. Según la investigación histórica sobre su vida, destinó parte de su fortuna a escuelas, hogares y proyectos para mujeres trabajadoras. El Vaticano la nombró marquesa pontificia por su labor como benefactora
El palacio y las visitas religiosas
En 1934, el edificio fue escenario del Congreso Eucarístico Internacional. Allí se alojó el cardenal Eugenio Pacelli, enviado del papa y futuro Pío XII
Harilaos donó la casa, sin el jardín, a la Iglesia. Tras su fallecimiento, ocurrido en 1949, el lugar comenzó a funcionar como Nunciatura Apostólica en 1952. Más tarde, la Iglesia compró también los jardines
Décadas después, el palacio recibió a Juan Pablo II durante sus visitas a la Argentina en 1982 y 1987
Con la llegada prevista de León XIV, el edificio sumará un nuevo capítulo a una historia que combina arquitectura, vida política, beneficencia y actividad diplomática de la Iglesia