WASHINGTON.– Donald Trump, Xi Jinping y Vladimir Putin todavía concentran buena parte de la atención internacional. Sin embargo, detrás de su imagen de poder absoluto aparecen señales de desgaste: los tres envejecen, enfrentan especulaciones sobre su salud y gobiernan países atravesados por profundas divisiones
Trump tiene 80 años, mientras que Xi y Putin tienen 73. Ninguno parece haber definido un plan claro para garantizar la continuidad de su proyecto político. Esa ausencia alimenta una pregunta: ¿estamos ante el apogeo de los autócratas o frente al comienzo de su declive?
Errores que debilitan a los líderes fuertes
La confianza excesiva en su propia capacidad llevó a los tres mandatarios a cometer errores importantes. Putin invadió Ucrania en 2022 con la expectativa de conseguir una victoria rápida. El conflicto dejó, según las estimaciones citadas en el análisis, 1,4 millones de bajas entre muertos y heridos en las fuerzas rusas
Trump, por su parte, atacó en febrero a un Irán al que consideraba débil. La guerra costó alrededor de 43.000 millones de dólares y provocó fracturas dentro de su base política. Aun así, el presidente estadounidense volvió a amenazar esta semana con “aniquilar” a Irán si no aceptaba capitular
En el lenguaje del póquer, un jugador está “on tilt” cuando pierde el control emocional y actúa de manera impulsiva. Esa expresión describe, según esta interpretación, el comportamiento actual de Trump
Xi tomó menos riesgos militares, pero también acumuló señales de inseguridad. Desde 2023 impulsó una purga en las Fuerzas Armadas que apartó a más de 100 altos mandos y desplazó a cinco de los siete integrantes de la Comisión Militar Central
El presidente chino también mostró desconfianza hacia la elite tecnológica del país. Alibaba recibió una multa de gran magnitud y su fundador, Jack Ma, quedó marginado durante un período antes de ser rehabilitado el año pasado
La fuerza no siempre impone condiciones
La idea de que el poder militar permite dictar las reglas pareció imponerse durante los últimos años. Pero las guerras en Ucrania e Irán demostraron que incluso las superpotencias pueden encontrar límites
El uso de drones baratos alteró el equilibrio estratégico y permitió que actores con menos recursos complicaran las operaciones de ejércitos mucho más poderosos
También fracasaron algunos intentos de intimidación política. La amenaza de Trump de invadir Groenlandia si Dinamarca no cedía su soberanía provocó una reacción europea en su contra
Finalmente, Estados Unidos aceptó un plan para reforzar su presencia militar en el Ártico mediante una base en Groenlandia, bajo un tratado actualizado de 1951. El acuerdo se parece, en esencia, a la propuesta danesa presentada un año antes
Xi tampoco logró imponer plenamente su voluntad sobre sus vecinos. La política japonesa Sanae Takaichi mantuvo su posición pese a las críticas de Beijing, después de sugerir que Japón podría responder militarmente ante un ataque chino contra Taiwán. En el mar de China Meridional, el presidente filipino Ferdinand Marcos Jr. también desafió las amenazas de Beijing
El tiempo y la sucesión
Los tres líderes enfrentan además un adversario imposible de derrotar. “El tiempo siempre gana”, afirmó Warren Buffett, de 96 años, al anunciar su retiro como presidente de Berkshire Hathaway
Trump muestra los efectos de la edad al frente de una coalición MAGA cada vez más resquebrajada. Putin, que durante años cultivó una imagen de vigor físico, también perdió ritmo. Xi, en tanto, faltó este mes a un banquete en Nueva Delhi por motivos de salud
La continuidad política tampoco está asegurada. Trump no parece preparar una transición ordenada; los posibles sucesores de Putin carecen de un consolidado, y Xi se resiste a restablecer el liderazgo colectivo que existía antes de su llegada al poder
El avance de las potencias medias
Mientras los grandes autócratas intentan conservar su influencia, las potencias medias ocupan espacios que ellos ya no pueden controlar con la misma facilidad
El primer ministro canadiense, Mark Carney, se convirtió en una de las figuras más visibles de esa tendencia al encabezar la oposición a la guerra arancelaria de Trump. “Estamos inmersos en una ruptura, no en una transición”, sostuvo. “Cuando las normas ya no te protegen, debes protegerte a ti mismo”
El ascenso de esas potencias no implica que China esté en declive. Xi puede mostrar señales de desgaste, pero el país conserva una enorme capacidad económica, tecnológica y estratégica. Durante su encuentro con Trump en Pekín, en mayo, el líder chino describió un mundo en plena transformación y ante una nueva encrucijada
Trump, Xi y Putin todavía podrían dominar la escena durante años. Sus decisiones, además, continuarán produciendo efectos mucho después de que abandonen el poder
Pero los tres gobiernan superpotencias que no consiguen ganar sus guerras, economías debilitadas por la deuda y la corrupción, y sociedades expuestas a los cambios imprevisibles de la inteligencia artificial
El poder sigue concentrado en sus manos, aunque ya no parece ilimitado. La era de los autócratas puede prolongarse, pero difícilmente será eterna